Historia #PorElClima

Publicado por ECOEMBES el Martes, 27 Noviembre 2018
TheCircularLab, el centro de innovación en economía circular de Ecoembes, ha creado un nuevo material plástico, dentro de su apuesta para que los envases del futuro sean cada vez más sostenibles.
TheCircularLab crea un plástico a partir de residuos vegetales que se puede reciclar, compostar y biodegradar en el entorno marino
  • Este nuevo material se obtiene a partir de residuos vegetales (como patatas o zanahorias) y se puede usar en la fabricación de envases como botellas o bandejas para alimentación y bebidas.
  • Es uno de los más de 100 proyectos en materia de economía circular que el centro de innovación de Ecoembes ha puesto en marcha en su primer año y medio de vida.

Conscientes del impacto medioambiental de los residuos en la naturaleza, y de la necesidad de apostar por la prevención en todos los ámbitos, TheCircularLab, el centro de innovación en economía circular de Ecoembes, ha presentado hoy un nuevo material plástico, dentro de su apuesta para que los envases del futuro sean cada vez más sostenibles. Este material es biobasado ?es decir, se obtiene a partir de residuos vegetales como mondas de patatas o cualquier otro desperdicio vegetal, en lugar de petróleo-, compostable, reciclable, y biodegradable en el entorno marino.

Este plástico sostenible, que se ha desarrollado junto al centro tecnológico AINIA y proviene de materia 100% orgánica en descomposición, sienta las bases de toda una revolución en el ámbito de la economía circular. Además, podría ser una alternativa para tratar los residuos provenientes de mercados municipales y otras instalaciones en las que se generar grandes cantidades de este tipo de alimentos, contribuyendo no solo a que sean reciclados, sino también a aminorar el desperdicio alimentario.

En cuanto al proceso para obtener este tipo de plástico, que responde al nombre de PHBV (PoliHidroxiButilValerato) y está en fase de prototipo, se consigue tras triturar el residuo vegetal y extraer la glucosa del mismo, la cual sirve de alimento para un microorganismo que se encarga de producir el biopolímero con el que se fabrica. Al igual que los plásticos procedentes de otras fuentes no vegetales, podría usarse para el envasado de productos de alimentación y/o bebidas. Pero a diferencia de ellos, además de reciclarse, se podría compostar e incluso, biodegrarse en el entorno marino.