Acciones #PorElClima

Si compras cerca de casa, ahorras toda las emisiones generadas por tu transporte.

El consumo de proximidad hace referencia a la distancia entre el punto de origen y el de consumo del producto. Este consumo supone hacer uso de las tiendas y comercios más próximos a nuestras viviendas, ahorrando de este modo el gasto energético en el uso del vehículo privado.

Sin embargo, el consumo de proximidad es un concepto mucho más amplio. Hace referencia a la accesibilidad a la información del producto (su origen, cómo se ha elaborado, los canales que ha seguido, etc.), la estacionalidad y calidad del producto (en el sentido de poder consumir el producto fresco, de temporada, con las propiedades nutritivas y organolépticas más óptimas), o la creación de sinergias entre el productor y el consumidor.

En definitiva, optar por un consumo de proximidad, supone consumir productos y servicios hechos en nuestro entorno territorial más próximo. De esta manera se ayuda a reforzar la economía local y a reducir el gasto energético que produce el transporte de productos.

Los beneficios de este tipo de consumo son muchos. El conocimiento de la procedencia de los productos nos permite consumir con garantías de seguridad y calidad mayores; se asegura un consumo sostenible ambientalmente; se reducen los costes energéticos de transporte; y se fomentan las explotaciones pequeñas, familiares ganaderas y agrarias fomentando así el crecimiento y desarrollo de nuestro país.