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La nevera consume el 18% de la electricidad del hogar y cada grado menos de temperatura supone un 5% más de consumo.

El frigorífico genera entre el 18% y el 30% del consumo eléctrico de una vivienda. Ten en cuenta estos consejos prácticos para ahorrar energía, reducir emisiones de COy reducir la factura eléctrica.

1. Regula el termostato de manera adecuada. La temperatura óptima para el frigorífico es de 6 °C y de -18 °C para el congelador. Temperaturas más frías, incrementan notablemente el consumo de energía, un 5% por cada grado, y no aumentan la conservación de los alimentos. En el caso de que el frigorífico no cuente con indicador de temperatura, se puede reducir al mínimo en invierno y poner una intensidad media en verano.

2. Deja que el alimento se enfríe antes de meterlo. Antes de introducir un alimento cocinado en el frigorífico es conveniente dejar que se enfríe para evitar que el electrodoméstico se ponga en funcionamiento para poder recuperar la temperatura que tenía antes de introducir el alimento caliente.

3. Descongela en el frigorífico. Si queremos descongelar un alimento podemos utilizarlo como fuente de frío adicional. Lo puedes dejar en el frigorífico y aprovechar el frío que desprende el alimento al descongelarse (se consigue que el frigorífico entre menos veces en funcionamiento). Tan solo tendremos que acordarnos de sacarlo del congelador el día de antes.

4. Un frigorífico lleno consume menos que uno vacío. El aire mantiene mucho menos el frío que los sólidos por lo que si tenemos el frigorífico casi vacío, cada vez que se abre la puerta, se pierde la mayoría del frío. Se puede, por ejemplo, introducir botellas llenas de agua que ayudarán a mantener mucho mejor el frío dentro del frigorífico y reducir la subida de temperatura cada vez que se abre.

5. Separa el frigorífico de la pared. Se recomienda que la parte trasera tenga, al menos, una separación de 3 cm con la pared. Esto favorecerá el intercambio de temperatura, mejorando el funcionamiento del aparato.

6. Abre el frigorífico lo menos posible. Unos pocos segundos son suficientes para perder buena parte del frío acumulado.

7. Evita que se forme hielo o escarcha. Actúan como aislantes y obligan a aumentar el trabajo del frigorífico para mantener constante la temperatura. Una capa de 3 mm en el congelador incrementa el consumo en un 30%.

8. Limpia el burlete de la puerta del frigorífico de vez en cuando. Asegura que está en buen estado y cierra correctamente.

La reducción de emisiones de GEI, si mantienes la temperatura de la nevera a 5ºC y la del congelador a -18ºC, es de 25,9 kgCO2 por persona/año, lo que equivale a las emisiones de CO2 emitidas en un trayecto en coche entre Murcia y Albacete de 137 km.

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