Historia #PorElClima

Publicado por Alicia Maestre Ducar el Jueves, 14 Junio 2018
Historia clasificada en: Historias #ConsumoyReciclaje

Si seguimos por este camino solo conseguiremos vivir en un planeta inundado por el plástico donde poco a poco desaparecerán cada vez más especies animales y vegetales. El movimiento zero waste promueve iniciativas de consumo y reutilización mucho más responsables y sostenibles a las que todavía no estamos acostumbrados.

Cuesta creer que en el mundo en el que vivimos haya personas tan concienciadas con reducir al máximo posible sus residuos, con lo sencillo y barato que es envolver y embalar todo, ¿verdad? Pues las hay, ha aterrizado el movimiento zero waste, que en castellano se traduce como "cero residuos", para dar un respiro a este planeta que exhala plástico por tierra, mar y aire. La iniciativa que denuncia la desorbitada producción de residuos y basura por parte del ser humano, invita a pensar en la forma de acumular la menor cantidad posible de residuos imperecederos. Y en el caso de aquellos residuos que es inevitable generar, optar por lo biodegradable para que el daño sea mínimo.

¿Por qué la batalla se centra principalmente en el plástico? La razón es muy simple:

La contaminación de plástico representa el 85% de la basura que se encuentra en los océanos y que provoca la muerte de miles y miles de especies marinas al año. Se calcula que dentro de unos 30 años habrá más plásticos que peces en el océano.

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Un cambio como tal supone una nueva mentalidad. Si no solucionamos el problema del plástico desde ya, las próximas generaciones tendrán que combatirlo y es posible que sea demasiado tarde. Y lo mejor es que no valen excusas, se puede empezar realizando acciones tan sencillas como comprar a granel o llevar una bolsa de tela a la frutería.

El plástico disfruta de una vida útil de menos de diez minutos y tarda cientos de años en desaparecer.

Con el paso del tiempo una bolsa de plástico, u otro producto similar, se convierte en un conjunto de microplásticos que se dedican a viajar por el mundo generando un grave impacto en el ecosistema. ¿Este es el mundo en el que queremos seguir viviendo? No creo que nadie quiera bucear en la playa para ver botellas y bolsas de plástico, en lugar de ver peces y otras especies marinas que nos ofrece la naturaleza.

El 91% del plástico no se ha reciclado ni se reciclará jamás. 

Si cada persona dedicara una pequeña parte de su tiempo a reducir sus residuos, estaríamos contribuyendo de forma individual a un cambio global. La pregunta es, ¿qué conseguimos exactamente con la práctica de zero waste? Muy sencillo, gracias a la disminución de nuestros residuos damos paso a la reutilización, que concede una segunda vida a las cosas que ya tenemos y que, por tanto, evita la producción de cosas nuevas, que, a su vez, reduce el impacto en el medio ambiente.

Finalmente, solo queda replantearnos de forma consciente y considerada quien queremos que gane la batalla. Si vamos a permitir que desaparezcan los paisajes y las especies animales que nos brinda la naturaleza o tomamos cartas en el asunto de una vez por todas.