Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Miércoles, 23 Mayo 2018
Historia clasificada en: Historias #Entrevista #HeroínasyHéroes

Un joven sediento de aventura que ha dado la vuelta al mundo caminando y ahora se prepara para su nuevo reto a nado.

Con su cuerpo rebosante de aventura y sus manos sosteniendo lo imprescindible para poder cumplir su objetivo, el trotamundos empedernido, Nacho Dean, se convirtió en el primer español en dar la vuelta al mundo caminando. Su colosal inquietud por viajar, conocer paraderos desconocidos y preservar el planeta fueron lo que le empujó a recorrer nada más ni nada menos que 4 continentes, 31 países y un total de 33.000 kilómetros. Su misión, "transmitir la belleza del mundo en que vivimos y la necesidad de cuidarlo".

Una asombrosa historia que no deja a nadie indiferente, y no es para menos, ha sido entrevistado por numerosos medios de comunicación atraídos por conocer en primera persona todo sobre el admirable aventurero y su largo viaje alrededor del mundo. En Comunidad #PorElClima tampoco nos hemos podido resistir, así pues os dejamos con unas interesantísimas preguntas y respuestas sobre su apasionante visión del planeta y el medio ambiente.

                    Volcán Parinacota en los Andes Foto:  Volcán Parinacota en los Andes       

¿Recuerdas cómo inició tu interés por el cuidado del medioambiente? "Mi pasión por la naturaleza viene desde hace mucho, casi hasta donde alcanza mi memoria cuando apenas tenía unos años de vida,  y se la debo en gran parte a mi padre. Recuerdo cuando con apenas 5 años me llevaba a nadar a Rodiles, una playa en el cantábrico asturiano, jugábamos con las olas y a pesar de que el agua estaba helada y tiritaba de frío no quería salir de lo que disfrutaba. O cuando íbamos a caminar al Moncayo, montaña solitaria que se alza entre las tierras de Soria y Aragón, todavía puedo sentir aquellos días lejanos, la magia de sus bosques y veredas a través del silencio y la niebla, y mis primeros pasos sobre la nieve. Desde entonces, mi vida siempre ha estado vinculada de una u otra forma a la naturaleza, mis estudios, mis viajes, los deportes que he practicado, y he sentido la necesidad de cuidarla. La naturaleza es vida, es salud, es equilibrio, es belleza y crudeza, es fantasía, es honestidad y verdad y, en contacto con ella, me siento pleno."

Plantearse un reto tan heroico como el de la Vuelta el mundo a pie, debió provocar más de una respuesta a las instituciones u organizaciones de acción climática, ¿alguna que te sorprendiera o tuviera sus frutos? "Me gustaría decirte que obtuve mucho apoyo por parte de instituciones públicas y empresas privadas, sin embargo, no fue así. Presenté la expedición a varias de las organizaciones medioambientales más grandes, incluso diseñé una campaña para recaudar fondos por cada kilómetro que recorriera y destinarlos a proyectos medioambientales, pero no obtuve respuesta. Supongo que se trataba de reto con un alto índice de fracaso y ninguna organización/empresa/marca quería asociar su imagen a un proyecto que creían iba a fracasar. Yo no era un aventurero famoso con un bagaje de éxitos y conquistas con el que respaldar mis palabras, sin embargo, tenía absoluta convicción en lo que hacía.  Unos años más tarde, en el 2015, me nominaron a los Premios Príncipe de Asturias en la categoría de la Concordia. Y en el 2016, al concluir mi aventura, el Ayuntamiento de Málaga consideró oportuno hacerme entrega de una medalla en reconocimiento a mi gesta."

Estados Unidos 2

Foto: Estados Unidos

¿Cómo llevaste a cabo el proceso de reflexión acerca de lo que te ibas a encontrar en el camino? "Una de las cosas más difíciles fue tomar la decisión. Tienes que realizar un verdadero ejercicio de desprendimiento, dejarlo todo: tu casa, tu trabajo, familia, amigos, soltar todos tus miedos y embarcarte en una aventura de la que no sabes si vas a regresar. Ser consciente de que es un milagro estar vivos, asumir la muerte como parte de la vida, y que cada día es valioso. Una vez tomada la decisión, con la convicción y determinación que requiere, fueron 9 meses de preparativos. Detrás hay un gran trabajo de planificación elaborando un itinerario y un calendario provisionales, vacunas, visados, material, entrenamiento, entrevistas, web y redes sociales, contactar con gente local, recabar información sobre los ecosistemas y culturas que voy a atravesar... Cuanto más conozcas y controles todo, menos cosas dejarás al azar y más preparado estarás para reaccionar. Sin embargo, es un viaje tan largo que es imposible tenerlo todo atado, cada día es una aventura completamente nueva y diferente y la mayoría de las cosas que te ocurren son imprevistos."

Viajar por tantos países diferentes da la oportunidad de experimentar numerosos contrastes y niveles de concienciación ambiental, ¿dónde viviste mayor grado de desconcierto? "Viajar a pie es el medio de trasporte más lento que existe, la mejor manera de sumergirte en las culturas y constatar el estado medioambiental de los ecosistemas que recorres. La región de Asia Central (India, Nepal y Bangladesh) fue la que más me impactó. Ya desde que partes de España y avanzas hacia el este tu asombro va en aumento: la saturación turística de toda la costa mediterránea, el littering y la absoluta naturalidad con la que tiran la basura a la calle cuanto más te adentras en Asia, la polución de las ciudades y el tráfico hasta niveles insoportables. Sin embargo, cuando llegué a la India comencé a temer que el sueño de dar la vuelta al mundo caminando se convirtiera en una cárcel. Una atmósfera tremendamente agresiva, ruido, basura y plásticos por todas partes (hay barrios enteros viviendo en vertederos, los llamados slums); el Ganges, un río 8 veces más contaminado que cualquier otro del mundo; riesgo de contraer malaria, dengue o fiebre tifoidea por la picadura de un mosquito o ingerir alimentos y agua en mal estado; un elevadísimo índice de mortalidad infantil; gente tirada por las calles en la más absoluta miseria hicieron que solucionar diariamente necesidades tan básicas como comer o dormir fueran una auténtica odisea y quisiera salir de esta región del planeta lo antes posible. También me produjeron una gran desolación los incendios de Indonesia, la minería en Chile, las plantaciones del árbol de la goma en Tailandia, la deforestación del Amazonas..."

Y, por el contrario, ¿cuál fue el que más te sorprendió positivamente? "Hubo países que me sorprendieron muy gratamente como Eslovenia, un país pequeño y relativamente cerca del que apenas sabía nada. Ecuador y Costa Rica, países con una gran biodiversidad. Recuerdo, por ejemplo, abrir la puerta de la tienda de campaña por la noche y ver la jungla con cientos de luces verdes de las luciérnagas iluminando las copas de los árboles o encontrar al amanecer un escarabajo Hércules del tamaño de mi mano sobre el carrito. La travesía por Australia fue salvaje, con varias de las especies de serpiente más venenosas del mundo, dingos aullando alrededor de mi tienda de campaña por las noches en mitad del desierto, cocodrilos... Y poder ver, con tus propios ojos, especies que hasta entonces sólo habías visto en libros y documentales: rinocerontes, elefantes, anacondas, la migración del ganso de las nieves, osos hormigueros, llamas y alpacas, el mono aullador, lobos marinos... es un regalo que no tiene precio."

Tu nivel de sensibilización con el planeta es incuestionable, pero antes de comenzar con mayores ambiciones, ¿qué tipo de medidas ya tomabas, o tomas, para reducir la contaminación y llevar a cabo un consumo responsable en tu día a día? "Trato de ser lo menos consumista posible y darle un respiro a un planeta que estamos explotando muy por encima de sus posibilidades. Vivimos en una sociedad materialista, sin embargo, la mayoría de las cosas no las necesitamos, creo que es fundamental aprender a vivir con menos. Intento consumir local y de temporada eliminando la contaminación derivada del trasporte. Evito consumir plásticos comprando productos a granel, llevando mi bolsa desde casa. Eliminar el consumo de carne. No tengo coche, voy a los sitios caminando, en bicicleta o en trasporte público para reducir la huella de carbono. Abrigarme en invierno, en lugar de encender la calefacción, y ducharme con agua fría en verano. Reciclar y arreglar aquello que se estropea, en vez de usar y tirar. Crear conciencia medioambiental escribiendo textos y realizando fotos de los lugares que recorro. Usar energías alternativas como placas solares, tratar de vivir con los ritmos del sol para evitar el consumo de luz eléctrica..."

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Fotos: Preparándose para la Expedición Nemo

Finalmente, en tu nuevo desafío Expedición Nemo vivirás situaciones límites en las que posiblemente te verás afectado por las consecuencias de la actividad humana, como las toneladas de residuos que navegan por los mares y océanos. ¿Has vivido alguna ardua experiencia a nado que te llevará a reflexionar acerca de su grave situación actual? "Es vergonzoso ver cómo tratamos los ríos, mares y océanos como el vertedero de la humanidad. Las consecuencias de la actividad humana suponen el principal inconveniente para la salud de los ecosistemas marinos que voy a recorrer, así como para el desarrollo de mi expedición. En algunos puntos tengo que cruzar nadando desembocaduras de ríos altamente contaminados, zonas con un elevado índice de hidrocarburos vertidos al mar y basura acumulada en las costas, buques mercantes y tráfico marítimo. Actualmente, a modo de entrenamiento, estoy realizando salidas a entrenar en aguas abiertas y uno de los problemas con que me he estado encontrando también es que, debido a la sequía, la falta de lluvias y la mala gestión del agua, los embalses han estado prácticamente vacíos en casi toda España."

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