Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Martes, 10 Julio 2018

El mayor impacto de los globos de helio queda reflejado en el mar, el "gran hogar" de los plásticos desechables. Residuos de un solo uso, como las pajitas o los bastoncillos, que son grandes contaminantes y que dañan la salud de las especies marinas.

¿Alguna vez te has preguntado dónde terminan los globos que vemos volando hacia el cielo?

Cuando un globo de helio se le escapa de las manos a un niño, puede alcanzar flotando una altura de aproximadamente entre 8 y 10 kilómetros y recorrer hasta 3.000 kilómetros de distancia en un solo día, hasta que finalmente termina por explotar y caer en picado. El mayor y más grave de los problemas de que explote un globo es su fragmentación en miles de pedacitos de plástico que van, principalmente, directos al mar.

En la tierra, estos pequeños trozos de plástico tardan meses en desintegrarse, pero en el mar su descomposición es mucho más lenta pudiendo durar años.

Existen globos, como los de látex, que se fabrican con savia del árbol de caucho y son biodegradables. Su proceso de desintegración tarda aproximadamente unos tres meses en la tierra y unos seis en el mar.

Aunque, en general, todos los tipos de globos, sea cual sea su material, tienen un gran impacto en el planeta y suponen un grave peligro para la salud de los animales. Estos coloridos fragmentos de plástico llaman su atención y terminan en su estómago provocando su muerte por obstrucción intestinal.

Además del plástico que da forma al globo, existen otros peligros todavía mucho peores. Las cintas para agarrarlos o las válvulas son mucho más dañinas para el medio ambiente, ya que pueden llegar a no desintegrarse nunca.

La Unión Europea le planta cara al plástico de un solo uso proponiendo una nueva normativa de fabricación de los plásticos desechables que más aparecen en el mar. Estos 10 productos deberán ser fabricados únicamente con materiales sostenibles.

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