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Publicado por Equipo #PorElClima
En actualidad #PorElClima hace 1 semana

A la vez que aumenta la preocupación social por el medioambiente, crece el interés de las empresas por parecer más comprometidas con su responsabilidad ambiental. Si bien es cierto que hay empresas que tratan de reducir su huella ambiental, promover el consumo responsable y ser transparentes en sus procesos; hay otras que realizan campañas "verdes" con el único objetivo de vender y de mejorar la opinión pública hacia sus empresas. Es lo que se conoce como greenwashing, su traducción literal sería "lavado verde".

El término greenwashing fue utilizado por primera vez por Jay Westerveld en los años 80 para referirse a los hoteles que promovían la reutilización de toallas para salvar al medioambiente, cuando en realidad buscaban un ahorro de costes y no tenían ninguna estrategia de reciclaje definida.

Con el greenwashing las empresas presentan sus productos y servicios de tal forma que parezcan respetuosos con el medioambiente, aunque no significa que esa sea la realidad. En ocasiones, se trata de una estrategia de marketing cuyo objetivo es potenciar la RSC, intentar vender el producto a toda costa y mostrar un gran interés por hacer que la marca sea concebida como "verde" a través de información falsa y manipulada.

El grave problema del greenwashing es que provoca tal desconfianza en el consumidor, que ya no confía en ninguna iniciativa que realmente sea sostenible.

¿Cómo detectar el greenwashing?

TerraChoice y Underwriters crearon una lista de las principales acciones que hacen estas empresas, las principales son:

  • Publicidad engañosa seleccionando la información que queremos transmitir y obviando otras características que no harían tan atractivo el producto. ¿Cuál es el objetivo de esto? Conseguir que el producto parezca sostenible.
  • Hacer afirmaciones ambientales que no puedan ser corroboradas mediante datos.
  • Crear sellos para garantizar que sus productos son sostenibles.
  • Etiquetas de los productos y packaging verde mediante colores de la naturaleza para publicitar que sus productos son verdes, o bien, con frases como "con extractos vegetales" o "100% natural". También es común en los productos lácteos mostrar praderas verdes tratando de emular un entorno idílico en el que los animales son felices.
  • Responsabilidad social imprecisa a través de una campaña sostenible donde no se especifican los objetivos de la misma e, incluso, no se llegan a cumplir los mismos.
  • Publicitar un atributo inherente al producto como si fuera una mejora ambiental voluntaria, cuando en realidad están obligados por ley, o simplemente por puro interés de la empresa.

¿Cómo evitar comprar productos de greenwashing?

  • Fijarse en que las certificaciones de los productos ecológicos estén debidamente reguladas. En el ámbito de la cosmética encontraríamos sellos como Ecocert o BDIH entre otros; mientras que, por ejemplo, para garantizar que unos bonos son verdes se requiere la certificación de ICMA o CBI, que establecen como principios el cumplimiento de este tipo de emisiones.
  • Revisar el listado de ingredientes, ya que muchas empresas destacan solo unos productos obviando otros que son tóxicos o no amigables con el medioambiente.
  • Comprobar el porcentaje natural y orgánico del producto.
  • Saber que, aunque una empresa saque toda una gama sostenible, no significa que todos sus productos lo sean.

Como podéis ver, no todo es lo que parece. Lo más importante para no caer en el error, lee, infórmate y corrobora antes de comprar cualquier tipo de producto. Si quieres saber más información sobre certificaciones ecológicas, visita el Escaparate #PorElClima  donde encontrarás las principales ecoetiquetas.