Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Viernes, 30 Noviembre 2018
Alicia Maestre Ducar
Historia clasificada en: Historias #Movilidad

En las próximas décadas el cambio climático provocará turbulencias cada vez más fuertes y frecuentes durante los vuelos.

De acuerdo con las proyecciones globales, los efectos del cambio climático serán cada vez más y más habituales. Las continuas emisiones de CO2 a la atmósfera están provocando daños irreparables, pero pocos conocen los efectos que tienen y tendrán en los trayectos en avión.

Embarcar en un avión suele generar, por sí solo, algo de nervios debido a la falta de control ante determinados factores, el retraso de la hora de salida del vuelo, que el equipaje llegue sano y salvo a nuestro destino o que el trayecto resulte tranquilo y sin sobresaltos. Pues bien, si la situación climática actual no da un giro de 360 grados, los viajes en avión duplicarán o, incluso triplicarán, la aparición de turbulencias severas en cada trayecto. Así lo indica un estudio desarrollado por la Universidad de Reading, Inglaterra, publicado en Geophysical Research Letters.

En la segunda mitad de este siglo, hacia 2050-2080, la permanencia de dióxido de carbono en la atmósfera provocará turbulencias más fuertes y frecuentes. El director del estudio y profesor de ciencias atmosféricas, Paul Williams, asegura que las turbulencias ya han aumentado en todo el mundo, en todas las estaciones y en múltiples latitudes. A medida que se agudice el impacto climático, lo harán las sacudidas aéreas y será necesario realizar mejores pronósticos de las turbulencias, que son responsables de la mayoría de las lesiones de los pasajeros a bordo de un avión.

El cambio climático está provocando la aparición de bolsas de aire severo más fuertes y frecuentes y consolidando la inestabilidad en las corrientes en chorro, los flujos de aire que circulan a gran altura y velocidad alrededor del planeta. Los aumentos de las turbulencias afectarán en todo el mundo, pero particularmente en las latitudes medias donde se encuentran las rutas más concurridas.

Se calcula que los vuelos internacionales más populares experimentarán los incrementos de turbulencias más severos: (+180%) en el Atlántico Norte, (+160%) en Europa, (+110%) en Norteamérica, (+90%) en el Pacífico Norte y (+60%) en Asia.