Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Lunes, 17 Diciembre 2018
Nacho Lacambra
Historia clasificada en: Historias #ConsumoyReciclaje

Hoy por hoy, nuestra forma de consumir ropa es insostenible para el clima, pero cada vez encontramos alternativas más razonables. ¿Quieres saber más?

El mundo de la moda ha sufrido una grandísima transformación en los últimos años, con un cambio de modelo nada bueno para el planeta y poco sostenible. Hoy en día consumimos ?fast fashion?. En tan solo dos décadas hemos pasado de un consumo de pocas prendas de mayor calidad a modelos de negocio en los que cada dos semanas se renuevan las colecciones de ropa de las tiendas. Ropa mucho más barata, con un ciclo de vida más corto y con un impacto medioambiental y social muy perjudicial.

Actualmente, el sector textil supone el 2% de las emisiones globales de CO2, pero con la tendencia actual, se espera que para 2050 llegue a suponer el 26%; y se espera que con estas cifras de consumo, se viertan al mar 22 millones de toneladas de microfibras de plástico.

A esto hay que sumarle la huella hídrica de la producción; por ejemplo, para fabricar unos vaqueros hacen falta entre 2100 y 3000 litros de agua. También tiene mucha importancia la contaminación y la gran cantidad de residuos que se generan.  Aunque deposites tu ropa usada en los contenedores apropiados, sigue existiendo un problema tremendo al respecto.

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En todo este contexto, existen productos textiles que son mucho menos nocivos para el planeta y que gracias a los sellos que certifican su producción, puedes comparar esa ropa con más confianza. Eso sí, más allá de que el producto que compres se haya hecho bajo unos estándares de sostenibilidad, hay que tratar de no comprar ropa en exceso y adquirir aquella que se necesita.

Cuando vayas a la tienda (o si compras por internet) fíjate en los sellos que garantizan que esas prendas han superado una serie de controles medioambientales y sociales; existen varios, aunque los más habituales son: Textil Orgánica Global (GOTS), Oeko-tex Standart 100 o Cradle to Cradle . En general, tienen estrictos requisitos para el cuidado del medio ambiente a lo largo de toda la cadena de producción: tejidos orgánicos, ingredientes químicos, procesos de fabricación, etc. Además de estas certificaciones, existen otras que no son propias solo del mundo de la moda, pero que para estos productos tienen especificaciones concretas. Asi que, si ves sellos de etiqueta ecológica europea (Ecolabel), Ángel Azul o Nordic Label, tienes también garantía de sostenibilidad.  

Por tanto, ya sabes, antes de dejarte seducir por esos pantalones tan modernos o esa cazadora que has visto en Instagram, piensa si realmente la necesitas, piensa en el impacto que tendrá en el planeta, en las personas y en el futuro.

 

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