Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Miércoles, 26 Diciembre 2018
Alicia Maestre Ducar
Historia clasificada en: Historias #AlimentaciónSaludeInfancia

Para quienes todavía no ven clara la existencia del cambio climático, la reaparición de las "piedras del hambre" es un hecho más que confirma la situación a la que nos enfrentamos.

Las famosas rocas conocidas como "piedras del hambre" (o Hungerstein en alemán) volvieron a aparecer en agosto tras años bajo el agua, debido a la pertinaz sequía que ha golpeado Europa central. El río Elba, a su paso por la ciudad de Decín al norte de la República Checa, deja al descubierto un conjunto de piedras tatuadas con antiguas inscripciones que datan desde 1616, las que todavía siguen legibles.  

Estos monumentos simbolizan los tiempos difíciles que vivió la población local y denuncian la bajada del nivel del agua. Las inscripciones que hay en las rocas tratan de advertir el riesgo que suponía la sequía: hambre, enfermedades y muerte. La falta de lluvia era más que una clara señal de que se acercaba un año de males. La producción de alimentos era escasa, los animales apenas tenían para beber y los barcos no podían navegar por el río, lo que favorecía la consecución del resto de problemas sociales y económicos.

Algunas personas decidieron no olvidar los malos momentos que vivió el país y dejaron chocantes inscripciones para las siguientes generaciones en las rocas ubicadas en el lecho del río Elba. Uno de los hitos hidrológicos más antiguos de Europa central es la conocida piedra que data de 1616, Hunger Rock, que desvela la impactante y aterradora frase: "Cuando me veas, llora".

Los mensajes más antiguos se remontan al año 1417, cuando se escribió en una de las rocas "Si vuelves a ver esta piedra, llorarás. Así de baja estuvo el agua en 1417".

El cambio climático se encarga de recordarnos la situación en la que nos encontramos y la reaparición de los mensajes en las "piedras del hambre" son tan solo una señal más. El caudal del río Elba llegó a disminuir hasta los 47 centímetros en el pasado mes de agosto. La circulación de barcos comerciales se volvió imposible, aunque la más afectada fue indudablemente la agricultura. La producción de cereal sufrió una caída del 22% respecto a 2017 y se posicionó con los niveles más bajos desde 1994, con pérdidas en algunas regiones de entre el 50 y el 70% de la cosecha.

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