Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Miércoles, 24 Abril 2019
Alicia Maestre Ducar

Julio Díaz Jiménez es Doctor en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid en la especialidad de Física de la Tierra y el Cosmos, científico titular del Instituto de Salud Carlos III y jefe del área del Departamente de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela Nacional de Sanidad.

¿La contaminación del aire en las ciudades por qué viene causada fundamentalmente?

Está claro que es por el tráfico. En la ciudad los principales contaminantes son: los NOx que expulsan los vehículos, sobre todo los de gasolina y los diesel; las partículas materiales PM, "las gordas" (PM10) las emiten los de gasolina y "las pequeñas" (PM 2.5) los de gasoil, en torno al 70%; y otras causas que no son provocadas por la acción del hombre, como la advección del polvo del Sáhara o la advección de combustión de biomasa, bien por quema de rastrojos o por incendios forestales. En ciudades como Madrid, un 70% de la contaminación del aire se debe a los coches por la emisión de NOx y en torno a un 55 o 60% por las PM.

El cambio climático no es a medio plazo, actualmente nos está costando alrededor de 1.500 muertes al año por calor.

¿Cuáles son las regiones españolas más afectadas por la contaminación del aire, dejando a un lado las grandes ciudades?

Si quitamos los coches, nos queda la contaminación por advección de polvo del Sáhara, que se encuentra fundamentalmente en las Islas Canarias, alrededor del 25% de los días. En la península, el polvo del Sáhara llega hasta Galicia y está en torno al 10% de los días, e incluso atraviesa el océano y llega a América del Sur. Se ha visto que cuando hay polvo del Sáhara aumenta la concentración de las PM, sobre todo las PM10, y aumenta la mortalidad. Por lo que es un factor de riesgo importante y no tiene nada que ver el hombre.

¿Qué enfermedades respiratorias son las más frecuentes debido a la contaminación?

La contaminación lo que hace es agravar patologías que ya existen. Normalmente, cuando una persona muere por un problema respiratorio o cardiovascular, generalmente son viejecitos o viejecitas, es como consecuencia de que se agrava ese proceso. Pero digamos que esa mortalidad, que en España son unas 9.600 muertes al año, solo es el pico de una pirámide, porque por debajo hay patologías que están relacionadas con contaminación atmosférica y sobre las que los medios de comunicación nunca hablan.

El Instituto de Investigación del Cáncer en 2014 dijo que las PM 2.5 eran un carcinógeno de primer orden en cáncer de pulmón. Y estudios posteriores a 2014 relacionan la contaminación atmosférica química con cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas, con cáncer de laringe, cáncer de esófago, cáncer de estómago, cáncer de vejiga. Por tanto, ya no solo son muertes, sino enfermedades muy graves. También se ha visto la afección de la contaminación en enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, el empeoramiento de síntomas de enfermedades como el Alzheimer, y nosotros también lo hemos relacionado con los ingresos por Demencia. Luego estarían las cardiovasculares y respiratorias, que es de lo que todo el mundo habla, y que son muy importantes. Y, finalmente, otras que la gente no se imagina que pueden estar relacionadas con la contaminación; por ejemplo, ansiedad, depresión, diabetes, obesidad, problemas de aprendizaje en adultos y en niños, problemas de autismo en niños, déficit de atención en niños, problemas de desarrollo cognitivo en niños.

Un estudio hecho en Barcelona vio que en los colegios más contaminados el proceso de aprendizaje de los niños era peor. Se ha hecho un seguimiento de la mano de Mònica Guxens con una cohorte en Suiza y se ha visto mediante resonancias magnéticas, que ese déficit de atención se debe a que los niños que están en lugares más contaminados tienen menos desarrollado una parte de su cerebro. La contaminación está influyendo en el desarrollo del cerebro de nuestros niños.

Y lo último, que nos afecta a todos, son patologías que según para quiénes son poco importantes o mucho, como el empeoramiento del asma, bronquiolitis en niños, infecciones respiratorias, exacerbación de problemas relacionados con polen o alergias. Es una batería enorme de problemas.

La contaminación atmosférica química, sin contar la contaminación acústica, provoca 9.600 muertes anuales a corto plazo, sin sumar las enfermedades como el cáncer u otros, que ya nos iríamos a las 30.000 muertes.

¿Cuál es el coste sanitario de estas enfermedades causadas por la contaminación?

Hace unos días publicamos el impacto que va a tener las olas de calor en España en 2050-2100. Estamos hablando de 1.400 muertes al año que, si no nos adaptamos al calor, llegarán a 12.000 muertes al año. Hemos hecho una estimación económica y una muerte, lo que se llama el valor estadístico de la vida, está en cuatro millones de euros. Teniendo en cuenta que ese valor refleja, no solamente que una persona muera, sino todas las que han ingresado y no han muerto. Entonces estamos hablando de que si por la contaminación se producen 10.000 muertes al año, el coste estadístico de la vida sería de 40.000 millones de euros en relación a la contaminación atmosférica química. Sin tener en cuenta los costes de absentismo laboral o de visitas de atención primaria.

El problema de la contaminación en las ciudades es brutal, y lo peor es que las perspectivas no van a ir a mejor si no se hace nada. Porque el cambio climático ya está aquí y va a favorecer las situaciones de bloqueo anticiclónico, que van a perdurar en vez de los veinte días normales dos o tres meses, y las situaciones de estancamiento que van a hacer que sea más difícil que los contaminantes se difundan. Con lo cual, desaparecen los procesos de limpieza naturales que tiene la atmósfera mediante los movimientos verticales que difunden la contaminación hacia arriba o hacia los lados a través del viento. Un anticiclón ni permite movimientos verticales ni de viento, por lo tanto, la porquería se acumula y favorecerá a que haya más problemas de contaminación atmosférica. Y otro problema es que las altas temperaturas tienen un efecto sinérgico con la contaminación que hace que las partículas sean más malas y provoquen más muertes que si no hay altas temperaturas, lo mismo que pasa con el ozono. El ozono es otro contaminante que no se da tanto en las grandes ciudades, pero si en la periferia. El ozono necesita situación de estancamiento y luz solar, y con esta situación de cambio climático el ozono va a aumentar.

Además, hay que añadir que en las ciudades cada vez viven más personas debido a los desplazamientos internos y a los desplazamientos climáticos. Se habla de que hay dos millones de desplazados por el cambio climático, de los cuales 900.000 serían internos. El clima nos está llevando a sufrir eventos extremos, inundaciones, sequías, tornados, que están afectando a aquellos lugares donde viven de la agricultura y la ganadería. Y para no morir de hambre las personas están emigrando, es algo que ha ocurrido durante toda la historia de la humanidad.

¿Qué podemos hacer, en nuestro día a día, para prevenir los efectos de la contaminación en la salud?

Está claro que las medidas son complicadas porque no son medidas en manos de los ciudadanos, aunque se pueden hacer cosas para no exponerse a la contaminación, por ejemplo, hacer ejercicio al aire libre cuando los niveles de contaminación sean menos elevados, antes de las siete de la tarde. Las embarazadas deben evitar exponerse a altos niveles de contaminación, porque hemos visto que la contaminación está relacionada con partos prematuros y bajo peso al nacer.

El ozono es un contaminante secundario que se forma a partir de los óxidos de nitrógeno y de los compuestos orgánicos volátiles que expulsan los coches, pero para formarse necesita luz solar y estabilidad. La reacción que forma el ozono es una reacción en dos sentidos, que se forma a partir de los NOx y luz solar. Como es un oxidante brutal, si estás en un lugar muy contaminado se crea el ozono y reacciona con lo que lo ha creado y se destruye. Por esa razón, en el centro de una ciudad los niveles de ozono son bajísimos. Tiene que haber suficientes precursores para crearse, pero no tantos como para destruirle. Esas situaciones óptimas para que se generen los niveles máximos de ozono se dan en los parques y en la periferia de las ciudades.

Podemos caer en el error de pensar que salir a hacer ejercicio al parque evita respirar contaminación. Puede ser que no respiremos tantas PM, pero vamos a absorber cantidades de ozono importantes. Por eso, también hay que evitar ir a las zonas verdes en las horas de mayor insolación, justo al contrario que con los contaminantes primarios.

¿Cómo se verá reflejado en la calidad del aire y la salud la restricción del tráfico en las ciudades?

Si hay algo bueno que tiene la contaminación atmosférica es que es reversible, y hay muchos ejemplos de ello. En Londres, en 2008, entró la 'Zona C' de bajas emisiones y diez años después se ha evaluado y se ha visto que los niveles de NO2 han bajado. Pero no solamente los niveles de NO2, sino que el volumen pulmonar de los niños ha incrementado, por lo que su salud ha mejorado. Otro ejemplo sería la Olimpiada de Atlanta en EEUU, se vio que los niveles de ozono bajaron muchísimo debido a la restricción del tráfico y también se vio que los ingresos urgentes por asma bajaron. También en la Olimpiada de Pekín, gracias a la limitación de la circulación de vehículos y de las emisiones industriales se vio que los niños que estuvieron en el vientre de su madre durante el octavo mes de gestación coincidiendo con las Olimpiadas, nacieron de media con 28 gramos más. Una cifra que puede ser la diferencia de que un niño esté en la incubadora o no.

Las medidas que se están adoptando cualitativamente son muy importantes, como el tema de Madrid Central, porque le estás diciendo al ciudadano que no puede ir con su coche donde le apetezca. Cuantitativamente, todavía no se pueden evaluar los resultados en Madrid con tan solo tres meses. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al centro de Madrid si que pueden acceder los vehículos de transporte público y los vehículos de reparto de mercancías, que son una gran parte del problema de la contaminación en la ciudad. Estos suelen ser los vehículos más contaminantes porque se pegan todo el día de un lado para otro. No es lógico que haya una furgoneta que reparta a cada establecimiento, para el pescado, para la carne, para el pan. Hay que racionalizar los repartos y limitar su circulación.

Una forma sería conseguir que las personas prefieran no ir en coche. Si el carril bus fuera exclusivo para autobuses, veríamos que ese carril es mucho más rápido que el de los coches y preferiríamos ir en transporte público. También se debería ser más estricto a nivel administrativo, por ejemplo, no tiene sentido que un coche de gas natural sea ecológico. El gas natural tiene carbono, evidentemente porque es un combustible fósil, y siempre que quemes carbono con nitrógeno y oxígeno, que es lo que tiene el aire, te va a dar CO2 y NOx, además de otras cosas. Por tanto, el gas natural no va a ayudar a resolver los problemas de contaminación del aire que tenemos en las ciudades, y a nivel de cambio climático tampoco combates la emisión de CO2. Resolver esta situación es complicada, sino ya se habría resuelto, pero tenemos que identificar el problema e ir eliminándolo.