Publicado por Equipo #PorElClima el Martes, 07 Mayo 2019
Nacho Lacambra

El consumo de energía derivado del uso de internet trae consigo muchas ventajas en la reducción de emisiones, pero también supone una huella de CO2 para el planeta que podemos reducir y evitar la crisis climática

En el siglo XXI la tecnología se ha impuesto en nuestro estilo de vida. Miles de millones de personas consumen datos diariamente, a todas horas. Búsquedas en internet, consumo de películas y música en streaming, intercambio de mensajes instantáneos, e-mails, minado de criptomonedas o cantidades ingentes de datos almacenados en la nube... Todo este frenesí de uso de la red tiene un consumo de energía enorme y supone un gran impacto para el planeta. Subimos cada segundo 400 horas de video a Youtube, intercambiamos 29 millones de mensajes en Whatsapp o vemos más de 85.000 horas de video en Netflix. Y conforme la tecnología vaya mejorando y la velocidad de transmisión de datos se multiplique, la necesidad de aumentar el número, la capacidad y la potencia de los servidores se verá muy incrementada.

A día de hoy, los centros de datos suponen un consumo del 2% de la electricidad mundial y por eso es imprescindible que la eficiencia energética de los datos sea óptima y que el origen de esta energía provenga de fuentes renovables. Las grandes empresas tecnológicas se han puesto las pilas y están tomando medidas para que el impacto sea lo menor posible.

¿Qué es un centro de datos sostenible?

Los centros de datos tienen dos grandes retos en la optimización. Por un lado, la refrigeración. Los servidores, como cualquier ordenador, se calientan con el uso y es necesario refrigerarlos constantemente para que no se estropeen y su funcionamiento sea adecuado. En los últimos años la tecnología para refrigerarlos ha mejorado mucho. Podemos encontrar centros de datos que utilizan tuberías de agua, o incluso aceites minerales en los que se sumergen los aparatos para que no alcancen temperaturas tan elevadas. Además, las grandes empresas tienden a situar estos centros en países de latitudes muy septentrionales, donde la temperatura ambiente es mucho más baja y no hace falta tanta energía para mantener las condiciones óptimas. Por otro lado, el origen de la energía que se utiliza para que funcionen, debe ser de origen renovable. De esta manera, si el usuario en el otro lado del mundo también ha cargado su dispositivo con energías limpias, podremos decir que esa operación apenas ha tenido impacto en el planeta.

Reaprovechamiento

Ya están surgiendo iniciativas para que estos lugares no sean simples consumidores de energía, sino que sean capaces también de ser fuentes de generación. Existen diferentes iniciativas para que el calor que emiten, sea conducido mediante refrigeración líquida a zonas urbanas para utilizarlo en calefacciones. De esta forma, el aprovechamiento de la energía se puede optimizar.

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¿Qué puedo hacer para disminuir mi ?huella digital??

A nivel particular, lo mejor que podemos hacer es utilizar internet de una manera racional. Se estima que cada búsqueda que se realiza en Google consume 0,2gr de CO2, o cada e-mail que mantenemos almacenado, se produce un consumo de 10 gramos de CO2 al año y por cada uno que enviamos, se generan 4gr de emisiones. Por lo tanto, basta con asumir que cada mensaje que enviamos, cada foto que subimos o cada video que vemos, tiene un pequeño coste para el planeta.  Y por supuesto, la energía que utilizan tus dispositivos pueden provenir de energías sucias, así que asegúrate de que en casa, tienes contratado un proveedor de electricidad de fuentes 100% renovables.

Y si tienes necesidades de alojar tu web en algún servidor, existen en el mercado diferentes compañías que aseguran que las fuentes de energía que manejan sus centros, son verdes. No te costará encontrarás algún proveedor de servicios sostenible y reducirás la huella de carbono sensiblemente.

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