Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Martes, 18 Junio 2019
Alicia Maestre Ducar
Historia clasificada en: Historias #AlimentaciónSaludeInfancia

Los microplásticos surgen por la degradación de los productos de plástico o por el desprendimiento de partículas de los propios recipientes y envases de los alimentos o el agua.

La producción de plásticos en masa comenzó en 1940 y se expandió a una velocidad vertiginosa en todo el mundo, convirtiéndose en uno de los problemas ambientales más graves de la historia.

Según el estudio Human Consumption of Microplastics , publicado en la revista Environmental Science & Technology en manos de un grupo de investigadores de la Sociedad Estadounidense de Química, cada ciudadano estadounidense ingiere al año una media entre 70.000 y 121.000 partículas de microplásticos, dependiendo de la edad y el sexo. El estudio analizó los microplásticos en los alimentos: pescado, marisco, azúcar, sal, cerveza y agua, e incluso se estudió su existencia en el aire de las ciudades. Además, se concluyó que aquellas personas que beben diariamente agua embotellada ingieren 90.000 microplásticos más al año que quienes beben agua del grifo. 

Un ciudadano ingiere al año entre 70.000 y 121.000 microplásticos y quienes beben agua embotellada 90.000 más.

Sin embargo, se requieren nuevas investigaciones para conocer con precisión cuales son las consecuencias sobre la salud de ingerir microplásticos.

El año pasado la Universidad de Viena desarrolló una investigación donde encontró que hay microplásticos en el interior del cuerpo humano. El estudio consistió en analizar los alimentos que habían comido cada uno de los participantes y tomar muestras de sus heces, y los compuestos más comunes que se encontraron fueron propileno y PET. Estas partículas que ingerimos habitan en los tejidos desencadenando reacciones inmunitarias o librando sustancias tóxicas.

La enorme contaminación de plástico llega a todos los ecosistemas: tierra, mar y aire. Cuando los plásticos están expuestos a la luz solar y a la acción de las olas se degradan hasta convertirse en microplásticos (inferiores a 5 mm), que contaminan los mares y océanos poniendo en peligro la cadena alimentaria. Sin embargo, hasta hace poco no éramos conscientes de que el plástico que producimos vuelve a nosotros. Ingerimos plástico tanto a través de los envases que utilizamos para cubrir los alimentos como por los animales de los que nos alimentamos que ingieren plásticos en sus hábitats naturales.