Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Jueves, 11 Julio 2019
Nacho Lacambra

Prácticamente todo lo que hacemos tiene consecuencias para la crisis climática, pero, de todas ellas, hay una que destaca: procrear.

El antinatalismo o childfree no es un movimiento nuevo. En los años 70 ya había personas o agrupaciones que decidían no tener descendencia. A lo largo de este siglo XXI, con la gran cantidad de cambios sociales y estilos de vida y la irrupción de nuevos tipos de relaciones y roles familiares, el número de personas que opta por no tener hijos está aumentando, y el antinatalismo tiene cada día más adeptos. Tanto es así, que ya se asocian en grupos.

Dentro de los múltiples motivos que esgrimen para tomar la decisión de no tener más hijos: no querer sacrificar nuestro estilo de vida, evitar el sufrimiento que acompaña nuestra existencia, etc., el que más se repite es la procupación ambiental. Superpoblación, contaminación, huella de carbono... traer un bebé al mundo tiene un indudable impacto en nuestro planeta y, además, ¿a qué condiciones y futuro se tendrán que enfrentar si no somos capaces de atajar la crisis climática?

¿Qué impacto tiene en el planeta tener un hijo? 

Superpoblación

En muy pocos años, la población del planeta se ha multiplicado. Se estima que para el año 2050 llegaremos a los 10.000 millones de personas en el mundo, cuando a principios de siglo era de 6.100 millones. Es evidente que este crecimiento de población viene acompañado de un aumento en el consumo de recursos, y el estrés al que se está sometido al planeta es evidente. Desde el momento que nace una persona comienza a consumir, y esto no para hasta que morimos. Aunque, hay que tener en cuenta que los países que más consumen son los más ricos y el aumento de la población viene mayormente generado por los que están en vías de desarrollo. Habrá que ver cómo estos países van creciendo en su nivel de vida para comprobar si su impacto realmente aumenta.

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Huella de carbono

Según el estudio  Environmental Research Letters en el que se analizaron múltiples informes, se llegó a la conclusión de que entre todas las acciones que llevamos a cabo en nuestra vida, la que más impacto genera, es procrear. Se establece que, por cada hijo que no se tiene, se reducen las emisiones anuales en unas 60 toneladas. Esto equivaldría a viajar 37 veces de España a Japón, si hacemos el cálculo en CeroCO2. Y esto sin contar que pueden, en un futuro, seguir teniendo hijos.

Un futuro incierto

La crisis climática tendrá consecuencias y, si no nos ponemos las pilas, estas serán muy graves. Hay personas que consideran que traer a alguien a un mundo en el que las condiciones no serán muy buenas para vivir, es una irresponsabilidad. Contaminación, calentamiento global, escasez de agua, de alimentos, conflictos generados por las consecuencias del calentamiento global... el futuro es incierto y tal vez nadie quiera estar en él.

A este movimiento antinatalista se ha sumado uno nuevo en el Reino Unido, BirthStrike , que junto a los movimientos que han surgido en los últimos meses, como Extintion Rebelion , apuesta por acciones drásticas en la lucha por la crisis climática. Y tal vez no haya nada más drástico que extinguirse.

Pedir a la población que deje de tener hijos es muy difícil, sobre todo cuando no se consigue que se adopten estilos de vida un poco más sostenibles. ¿Dejará de tener hijos la persona que ni siquiera recicla? Es cuanto menos, ingenuo. Por lo tanto, lo que sugerimos desde la Comunidad #PorElClima es que tengas descendencia si así lo decides, pero que eduques en el respeto al medio ambiente y que formes pequeñas y pequeños `Climate Warriors´ para que puedan convencer a las siguientes generaciones de que merece la pena cuidar nuestro planeta. Y quién sabe, tal vez en muy poco tiempo nazca una niña capaz de dar con la solución definitiva a la crisis climática. Por ahora los que aquí vivimos no estamos teniendo demasiado éxito.