Publicado por Equipo #PorElClima el Miércoles, 31 Julio 2019
Nacho Lacambra

Francia anunció una nueva tasa a los vuelos dentro de su país, pero ¿estos impuestos solucionan el problema de la contaminación de los aviones?

Desde hace unos meses, los vuelos en avión como forma de transporte se han puesto en el foco como uno de las causas principales de la crisis climática. Cada vez hay más tráfico aéreo y utilizamos más los aviones para viajar. Esto supone un grave problema, porque las emisiones asociadas son muy grandes y, además, es un tipo de contaminación más difícil de asimilar por los mecanismos que tiene nuestro planeta para absorber CO2. Ya suponen el 2,5% de la emisión de gases de efecto invernadero y se espera un crecimiento enorme en los próximos años, sobre todo porque la tecnología necesaria para hacer aviones no contaminantes, todavía está en pañales.

En este marco, han surgido iniciativas populares para reducir nuestros vuelos, como fue una campaña iniciada desde Suecia #flygskam (vergüenza de volar) y que ha conseguido que el número de vuelos operados en este país se reduzcan, pese a las previsiones alcistas que se tenían. En su lugar, los suecos han elegido el tren o #tagskryt (orgullo de viajar en tren), que tiene un impacto mucho menor: 14 gramos por kilómetro, en lugar de 170 (y hasta 285) del avión.

A pesar de estas campañas, durante los meses de verano estamos viendo días de récord en número de aviones circulando por el mundo. El pasado 24 de julio, viajaban por nuestra atmósfera 225.000 naves de manera simultánea. Y viendo este crecimiento, algunos países han optado por aplicar una tasa a los vuelos para compensar, en parte, el impacto que tienen en el planeta.

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Francia anunció a principios de julio la aplicación de una nueva tasa, a partir de 2020, que oscilará entre los 1,5 euros para vuelos intracomunitarios en clase turista y hasta los 18 euros en los extracomunitarios de clases superiores. Con este impuesto se pretende recaudar unos 180 millones de euros al año, que serán destinados a promover infraestructuras de transportes más sostenibles. Así, Francia se suma a otros países y regiones, como Holanda y Cataluña, que ya tienen impuestos medioambientales.

Pero, ¿realmente este impuesto compensa la huella que dejamos al volar? Hagamos algunos cálculos. Asumiendo que tenemos que volar por obligación y que queremos compensar las emisiones que provocamos haciendo este viaje, utilizando las calculadoras de emisiones de CeroCO2 y sus proyectos de compensación, veremos si este impuesto es suficiente. En la siguiente gráfica puedes ver el coste de compensar (ida y vuelta, frente al impuesto que plantea Francia en los viajes de salida, no de llegada, y con un precio medio en el proyecto de compensación de 9,7 euros la tonelada).

graficoemisiones 

El impuesto a los vuelos es muy necesario, ya que la aviación supone hoy en día uno de los mayores retos en la lucha por el clima, pero, sin duda, es insuficiente. Es necesario hacer una gran campaña de concienciación para que personas y empresas no utilicen el avión como la primera opción de transporte y lograr la acción más ambiciosa de gobiernos, como lo que se plantean desde algunas formaciones políticas, prohibir o limitar los vuelos que tengan una alternativa ferroviaria clara.

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