Publicado por Equipo #PorElClima el Lunes, 09 Septiembre 2019
Alicia Maestre Ducar

El gran impacto de la industria textil en el medioambiente llama a la ciencia a innovar con nuevos materiales sostenibles como la seda de araña.

La seda de araña es sorprendentemente resistente, mucho más que materiales como el acero o el Kevlav; es muy elástica, más que el Nylon u otros materiales plásticos; y, además, es biocompostable. Sus propiedades han despertado un gran interés por comercializar este material y han llevado a muchos investigadores a querer replicar la fórmula en que las arañas generan la seda de forma natural. El gran secreto reside en la transformación de sus proteínas en fibras a través de sus glándulas, donde producen un fluido a partir de un concentrado de proteínas que al contactar con el aire se vuelve sólido y se trasforma en seda.

Desde hace años se estudian las posibilidades de la seda de araña en biomedicina e ingeniería de materiales: regeneración de órganos, tendones o ligamentos, fabricación de apósitos, implantes, prendas protectoras con fines defensivos, elementos para la seguridad vial o tejidos resistentes.

La startup de innovación de materiales Bolt Threads ha desarrollado la tecnología necesaria para replicar el proceso de manera sostenible a gran escala. Permite generar una seda de araña sintética llamada Microsilk con menor impacto ambiental que la fabricación de textil a partir de otros materiales y con el potencial de biodegradarse al final de su vida útil.

Bolt Threads sigue el siguiente proceso:

  • Estudiar las proteínas de la seda de araña para determinar cómo adquiere esas propiedades.
  • Desarrollar proteínas inspiradas en las de las arañas a través de bioingeniería para poner genes en la levadura.
  • Producir la proteína en grandes cantidades a través de la fermentación, utilizando levadura, agua y azúcar.
  • Aislar y purificar la proteína de la seda y luego convertirla en fibras.
  • Tejer las fibras en telas y prendas de vestir.

Existen otras iniciativas que proporcionan una solución sostenible a la industria textil para dejar a un lado los materiales petroquímicos, como la empresa japonesa de biotecnología Spiber que junto a la empresa de ropa deportiva Goldwin han fabricado la primera chaqueta hecha a partir de proteínas genéticamente modificadas a través de la fermentación microbiana.

La aparición de nuevos materiales sostenibles con los que fabricar prendas de ropa supone un gran avance para la industria textil, acostumbrada a utilizar fibras derivadas del petróleo contaminantes. 

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