Publicado por Equipo #PorElClima el Miércoles, 18 Septiembre 2019
Nacho Lacambra

Un nuevo estudio confirma que las partículas contaminantes que respiran las mujeres embarazadas llegan a la placenta, lo que tiene graves consecuencias para el desarrollo del feto.

Que la contaminación del aire nos afecta es algo sobradamente conocido, y que a las personas mayores, niños y nonatos les afecta más gravemente, también lo es.

Un reciente estudio da nuevas claves acerca de cómo esto se produce y las conclusiones son preocupantes. El estudio demuestra por primera vez que las partículas contaminantes inhaladas por la madre atraviesan la barrera placentaria y llegan al feto, donde se acumulan miles de partículas. La investigación también establece una clara relación entre la exposición a un aire sucio y el incremento de abortos, nacimientos prematuros y bajo peso al nacer.

Además, el daño que se le provoca al feto es permanente. Tim Nawrot de la Universidad de Hasselt (Bélgica), encargado del estudio, dice que "es el momento de la vida en la que se es más vulnerable porque todos los órganos están en desarrollo, así que es necesario reducir al máximo la exposición a la contaminación. Los gobiernos tienen la responsabilidad de reducir la contaminación del aire, pero las personas deberían evitar la exposición al máximo".

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La investigación analizó la placenta de 25 mujeres no fumadoras. Mediante una técnica láser que detecta las partículas de carbono establecieron que aquellas que vivían en zonas cercanas a carreteras principales, presentaban en la parte fetal de la placenta unas 20.000 nano partículas por cada milímetro cúbico. Sin embargo, aquellas que vivían en zonas más alejadas de las concentraciones de tráfico, contaron "solo" con 10.000 nano partículas.  También analizaron placentas de abortos espontáneos y descubrieron que había partículas incluso en fetos de menos de 12 semanas. También analizaron la orina de alumnos de primaria y encontraron estas partículas, lo que demuestra que hay una traslación desde los pulmones hasta el resto del organismo. 

¿Qué se puede hacer?

El estudio no quiere crear una alarma exagerada, ya que todavía queda mucha investigación que hacer para medir el impacto y la relación real entre esta contaminación y las afecciones en la salud. Aunque, si que deja claro que hay que evitar, siempre que se pueda, la exposición a la contaminación. Muchas veces resulta muy difícil, pero se puede mitigar bastante si intentamos transitar por calles con menos densidad de tráfico.

Puedes leer el estudio aquí.

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