Publicado por Equipo #PorElClima el Lunes, 25 Noviembre 2019
María José Montesinos

Los niveles de CO2 y otros gases de efecto invernadero siguen subiendo, según el informe que acaba de hacer público la Organización Meteorológica Mundial, y su concentración atmosférica ha llegado a unas cifras nunca conocidas por el ser humano.

Queda menos de una semana para el inicio de la Cumbre del Clima en Madrid y se acaba de conocer que, pese a todos los compromisos internacionales, los niveles de gases de efecto invernadero no solo no han disminuido, sino que han alcanzado un nuevo récord histórico: la concentración media mundial de CO2 (dióxido de carbono), llegó a las 407 ppp (partes por millón) en 2018, sobrepasando las 405 ppp alcanzadas en 2017.

Para encontrar unos niveles superiores deberíamos retroceder entre 3 y 5 millones de año en la vida del planeta, cuando la temperatura era tres grados superior a la actual y el nivel del mar se situaba unos 20 m más alto. Pero en aquel entonces el ser humano todavía no había aparecido sobre la Tierra. Lo hizo mucho más tarde, en unas condiciones planetarias muy distintas, cuyo equilibrio se está tambaleando con estos cambios.

Los datos han sido difundidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que ha señalado que los niveles de dióxido de carbono no son los únicos preocupantes, sino que también se han disparado las concentraciones de otros gases generadores del efecto invernadero, como el metano (CH4) o el óxido nitroso (N2O). Así, el nivel de metano en la atmósfera llegó a las 1.869 partes por mil millones (ppb) en 2018, lo que es prácticamente un 160% más que en el nivel preindustrial. El despegue que ha experimentado el óxido nitroso no ha sido tan meteórico, pero aún así su concentración atmosférica fue de 331,1 ppb, un 23% más respecto de los niveles presentes en el siglo XVIII.

Por el momento no se observa una desaceleración en el nivel de emisiones; por el contrario, su ritmo de crecimiento entre 2017 y 2018 ha sido el más alto de los útimos 10 años

El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, se muestra muy negativo en el comunicado con el que la organización ha difundido estos datos, en la que afirma que "no hay indicio de que vaya a producirse una desaceleración en el nivel de emisiones, y mucho menos una disminución, de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a pesar de todos los compromisos contraídos con el Acuerdo de París sobre cambio climático". De hecho, parece que está sucediendo todo lo contrario, ya que El incremento del CO2 que se produjo de 2017 a 2018 superó el crecimiento medio de los últimos diez años; y en este 2019, el 15 de mayo se registró una concentración de 415 partes por millón, la concentración de dióxido de carbono más alta registrada.

Mañana 26 de noviembre, se espera la publicación de otro importante informe, el del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Ambos marcarán, sin duda, el camino que debe seguir esta próxima COP25 que arrancará el 2 de diciembre en Madrid.

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