Publicado por Fundació Espigoladors el Lunes, 16 Noviembre 2020

Esta actividad milenaria consiste en la cosecha de todos aquellos alimentos que no se han podido comercializar por diversos motivos como pueden ser aspectos estéticos o de precio entre otras muchas.

Objetivos de la iniciativa

La iniciativa que presenta la Fundación Espigoladors, coincidiendo con su modelo base, persigue tres objetivos generales de manera integrada a partir de un modelo transversal de triple impacto. En primer lugar, trabaja para reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario, por lo que se reducen las emisiones e impactos ambientales y sociales derivada.. En segundo lugar, garantiza el derecho a una alimentación saludable de las personas en situación de riesgo de exclusión social. Y en tercer lugar, trabaja para generar oportunidades socio-laborales para los colectivos más vulnerables. 

Los objetivos específicos son: 

- Fomentar el espigamiento como una actividad de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.

- Sensibilizar al conjunto de la población sobre las causas y consecuencias de esta problemática a través de talleres y acciones diversas, y de la creación de comunidades de espigamiento. 

- Generar conocimiento sobre esta problemática: estudios de cuantificación de las pérdidas y el desperdicio, de sus impactos, y de sus causas y consecuencias. 

- Fomentar la alimentación saludable a través de actividades de sensibilización y de la canalización de productos frescos a los Puntos de Distribución de Alimentos. 

- Promover la innovación alimentaria por el aprovechamiento alimentario en el obrador de la marca propia de conservas vegetales es im-perfect®. 

Resumen de la iniciativa

Espigoladors es una fundación sin ánimo de lucro que trabaja a través de diversas líneas de acción, siendo el espigamiento una de las más relevantes. Espigar es una actividad milenaria que consiste en la cosecha, directamente en los campos de los y las agricultoras, de todos aquellos alimentos que no se han podido comercializar por diversos motivos como pueden ser aspectos estéticos o de precio entre otras muchas. 

Espigoladors ha recuperado esta práctica y la adaptado a los tiempos actuales. La actividad se desarrolla con equipos de voluntarias y voluntarios a los cuales se les hace una breve formación para el desempeño de la actividad. Esto hace que se convierta también en una actividad de sensibilización sobre la problemática social, ambiental y económica de las pérdidas y el desperdicio alimentario; a la vez que se pone en valor el rol del sector primario en la alimentación sana, saludable y de calidad. Los alimentos recuperados de los campos se canalizan a a entidades sociales y Puntos de Distribución de Alimentos locales. Con ello, la iniciativa pretende poner su grano de arena en la consecución del derecho a la Alimentación Adecuada. Este derecho pasa inevitablemente por el consumo de frutas y verduras frescas, y por el empoderamiento de los colectivos más vulnerables a fomentar su consumo a través de recetas de aprovechamiento y de cocina eficiente. 

En algunas ocasiones, estas canalizaciones se pueden ver complementadas por donaciones de determinadas conservas vegetales que se elaboran en el obrador de la Fundación, un espacio de inserción socio-laboralLos primeros meses de la Covid-19: el obrador se puso al servicio de las necesidades sociales y llevó a cabo la campaña ?Conservas Que Cuidan?. La acción consistió en la elaboración de compotas de fruta y cremas de verdura para su donación a entidades sociales y organizaciones de diversa índole que trabajaban para dar respuesta a la crisis alimentaria derivada de la Covid-19. 

Capacidad de reducción o absorción de CO2

Según el estudio de la FAO "The State of Food and Agriculture 2019", el porcentaje de las pérdidas alimentarias (del campo a la distribución minorista) a escala global es de 14% (índice que considera el precio de los alimentos). Los motivos que lo provocan son diversos, desde aspectos coyunturales hasta las razones estructurales vinculadas al modelo de producción y distribución agroalimentaria imperante. El impacto de las pérdidas y el desperdicio es múltiple, afectando al acceso a la alimentación saludable, el impacto ambiental y el económico. 

Según el estudio "Food Wastage Footprint. Impact on natural resources" de 2013 de la FAO), la huella de carbono de esta problemática es de 3,3 giga toneladas de CO2, su huella hídrica es de 250 km3 y usa el 28% de las tierras agrícolas a escala global. Por lo tanto, el trabajo por el aprovechamiento alimentario está estrechamente vinculado a la reducción de emisiones de CO2. Desde el año 2015 hasta la actualidad, la Fundación Espigoladors ha recuperado 1 millón de alimentos, actividad que equivale a un ahorro de 703 toneladas de CO2 y de 631 millones de litros de agua. 

¿La iniciativa está alineada con la estrategia de reducción 1,5 ºC?

La lucha contra las pérdidas y el desperdicio alimentario es una de las actuaciones que más puede ayudar a mitigar los efectos del cambio climático. Según el informe de la ONG Drawdown Project, ?The Drowdown Review. Climate Solutions for a New Decade?, publicado este 2020, reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario es la solución con más fuerza para mantener la temperatura global por debajo de los dos grados. Para mantenerlo por debajo de un grado y medio, el informe lo sitúa como la tercera actuación con más potencial. Asimismo, teniendo en cuenta los datos del informe de la FAO 2013 citado anteriormente, si el desperdicio alimentario fuera un país, sería el tercero en emisiones de CO2. 

En definitiva, trabajar por el aprovechamiento alimentario a lo largo de toda la cadena alimentaria es imprescindible para evitar el cambio climático y para crear sistemas alimentarios locales, resilientes y sostenibles. 

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