Historia #PorElClima

Publicado por Hostelería #PorElClima el Viernes, 27 Julio 2018

El Restaurante La Barraca situado en L´Ampolla, un pequeño pueblo costero junto al Delta del Ebro en la provincia de Tarragona, se ha convertido en el Segundo Caso de Éxito de Hostelería #PorElClima gracias a su gran esfuerzo y emprendimiento en la lucha contra el cambio climático. 

La hostelería es un ámbito profesional muy presente en nuestro país y necesita más buenas prácticas como la suya. Creemos necesario difundir a todo el mundo el caso de éxito de La Barraca para que sirva de ejemplo e iniciativa a otros negocios hosteleros.

Su propietaria, Marisa Bordera, constituye la tercera generación al frente de La Barraca. Aunque, este restaurante no fue el primogénito en el legado familiar, ya que todo comenzó con el chiringuito de sus abuelos Las Arenas, que hoy en día estaría sumergido bajo el mar. Los cambios que ha sufrido la zona en los últimos años se han visto particularmente afectados por la subida de las temperaturas, "en solo 24 horas pasamos del frío al calor", y por el cambio de patrón en las precipitaciones que tan pronto no llueve durante días como irrumpe un fuerte temporal. "Hemos sufrido una gran regresión en las playas y el mar nos está ganando terreno. Algunos de nuestros espacios están en una situación límite, como la Illa de Buda que muere poco a poco", explica Marisa.

La idea de convertir el negocio en un servicio hostelero responsable y sostenible con el medio ambiente llega con la jubilación de su madre, anterior propietaria. La Barraca formaba parte de La Panera, un grupo de consumo de L´Ametlla de mar que activa una economía social y ayuda a la supervivencia de explotaciones ecológicas de la zona, lo que le facilitó tomar la decisión de continuar con el negocio familiar. "Tenía en mis manos la herramienta perfecta para llegar a mucha gente y mostrar que consumir ecológico, es mucho más". Su inquietud por ofrecer a sus clientes un producto diferente con el que beneficiar el entorno, le resultaba una idea muy atractiva para dar un giro al negocio.

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Su participación en la campaña Por un Delta Net , "Por un Delta limpio", para la limpieza de playas, del entorno natural y del periurbano, les abrió los ojos ante la inmensa cantidad de residuos y basura que llega a generar un restaurante. Marisa cuenta que, a partir de entonces, se dedicaron a darle una vida más larga a sus residuos. "Ya hemos eliminado casi en su totalidad el uso de plástico, lo hemos sustituido por otros materiales que proceden del maíz, del azúcar y del bambú. No contaminan tanto al producirse y son compostables."

Nuestra localización tan próxima al Delta del Ebro es todo un lujo, explica Marisa, "nuestra tierra es muy rica gastronómicamente y un regalo visual constante. Está en continuo cambio y vive marcada por las diferentes etapas del cultivo del arroz". Aunque sigue faltando trabajo de concienciación hacia el entorno tanto para la población autóctona como para los turistas, en los últimos años se ha notado un cambio importante en los hábitos de consumo más responsables. La campaña Por un Delta Net comenzó el año pasado a suministrar vasos de más de un uso y compostables a los chiringuitos y a los ayuntamientos.

Existen en la zona otros proyectos como el de Tataküa que enseña a los más pequeños, y no tan pequeños, a preservar la naturaleza y respetar el entorno. También desde entidades como Riet Vell dan la oportunidad de ayudar en la conservación de especies y ecosistemas únicos en Europa cuando adquieres sus productos y a través de iniciativas como la de Placton Diving, que trata de dar a conocer de forma curiosa la flora y fauna mediterránea.

El gran impacto de la hostelería en el entorno necesita medidas urgentes. En palabras de Marisa, como propietaria de un restaurante y persona responsable de sus acciones, "se trata de hacer un cambio ahora o nunca, ya que en unos 20 años, si no hacemos nada para evitarlo, este modelo de negocio dejará de existir. Hay una gran contaminación del hombre hacia su entorno, concretamente en el mar, por culpa de nuestra cultura de `usar y tirar´. El mediterráneo es un gran ejemplo de cómo se ahogan y se destruyen sus ecosistemas."