Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Miércoles, 03 Octubre 2018
Nacho Lacambra

El calentamiento global va cobrándose víctimas poco a poco. Y la siguiente en caer podría ser la cerveza.

El mes de octubre es una maravilla para cualquier amante de la cerveza. En Múnich se celebra una de las fiestas populares más célebres, multitudinarias y famosas del mundo: la  Oktoberfest . Si has tenido el privilegio de asistir, sabrás que la cantidad de cerveza que se sirve durante esos días es descomunal y que las personas que asisten tragan cantidades ingentes de esta delicia dorada. Aunque, los Biergarden ya no son exclusivos de esta ciudad. La Oktoberfest se celebra en infinidad de pueblos y ciudades donde se trasladan el espíritu festivo propio de la ciudad de Múnich y sus enormes jarras de cristal.

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Pues bien, en los próximos años, la mítica estampa de miles de personas sentadas (o encima) en las enormes mesas rectangulares, podría desaparecer tal y como la conocemos. ¿La razón? La sequía, consecuencia del cambio climático, afecta de manera especial a los tres ingredientes básicos de la cerveza: el agua, la cebada de malta y el lúpulo. Los problemas de abastecimiento de agua en el futuro parecen evidentes, pero no definitivos para poner fin a "la causa y a la vez solución de todos nuestros problemas" (Homer Simpson dixit).

El problema tiene que ver sobre todo con el lúpulo, cultivado en las latitudes más septentrionales del globo y con épocas de sequía más largas, su cultivo se ve muy mermado y reducido. Lo mismo ocurre con la malta.

Un grupo de expertos científicos, liderados por   Jim Salinger ha concluido que, en 30 años, la producción de cerveza en Oceanía se verá muy reducida o desaparecerá, así pues, tomarse una pinta en un pub será cosa de personas privilegidas. 

Este verano se han encendido las alarmas también en Europa: la cerveza lámbica, una mítica variedad de cerveza ácida, puede tener los días contados. Un reciente estudio señala que la ventana para preparar esta cerveza se ha reducido en 45 días desde principios del siglo XX. La investigación fue realizada por dos expertos en cambio climático, Asa y Mark Stone, y uno de los gurús de esta variedad, Adam Harbaugh. Los dueños de una de las factorías más importantes de esta variedad, Cantillton, han advertido que la situación puede llegar a ser tan grave que se vean obligados a trasladar su factoría desde Bruselas a latitudes más al norte, en Dinarmarca.

Activismo cervecero contra el cambio climático

La marca de cerveza BrewDog , conocida por su activismo social y también por ser la más punki, ha sacado al mercado su serie "Make Eatrh Great Again", que surgió como reacción a la salida de EEUU del Acuerdo de París.

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También disponemos en el mercado de numerosas variedades de cerveza ecológica que, aunque no van a acabar ellas solas con el cambio climático, por lo menos no contribuyen a intensificarlo. Así, podremos asegurar que en las ediciones futuras de la Oktoberfest, los teutones no tengan que recurrir al calimocho para brindar. ¡Prost!

El calentamiento global va cobrándose víctimas poco a poco. Y la siguiente en caer podría ser la cerveza. "/>