Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Viernes, 18 Enero 2019
Alicia Maestre Ducar
Historia clasificada en: Historias #AlimentaciónSaludeInfancia

El excesivo consumo de productos de origen animal y de comida procesada perjudica nuestra salud y la del medio ambiente.  

En los últimos 50 años, hemos adoptado un sistema de producción y alimentación basado en dietas altas en calorías y alimentos procesados y de origen animal que, además de aumentar el riesgo de padecer obesidad u otras enfermedades no transmisibles, están amenazando la sostenibilidad ambiental y contribuyendo al cambio climático. La actual era geológica, el Antropoceno, se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la salud y el medio ambiente del siglo XXI.

Un grupo de 37 científicos de 16 países reunidos en la comisión EAT-Lancet , Food in the Anthropococene: the EAT-Lancet Commission on healthy diets from sustainable food systems , afirma que para frenar el cambio climático es fundamental replantear la agricultura y los hábitos alimentarios. Consideran la necesidad de una dieta de referencia saludable y universal que garantizaría una salud y bienestar óptimos y la reducción entre un 19 y un 23% las muertes prematuras en todo el mundo.

Cambiar los hábitos alimentarios puede evitar hasta 11 millones de muertes prematuras al año.

La comisión reúne expertos en salud, agricultura, ciencias políticas y sostenibilidad ambiental para desarrollar objetivos científicos mundiales, basados en alimentación saludable y producción sostenible de alimentos, que ayuden a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París. Ambas agendas globales brindan una oportunidad sin precedentes para catalizar el cambio de pensamiento que será necesario para transformar el sistema alimentario global.

La dieta de referencia que proponen se basa principalmente en reducir de forma drástica el consumo de alimentos poco saludables y sostenibles, con variaciones en según qué regiones:

  1. Reducir al menos un 50% el consumo de carne roja.
  2. Aumentar el consumo de más del 100% de legumbres, nueces, frutas, verduras, granos enteros y aceites insaturados.
  3. Consumir una cantidad moderada de mariscos y aves de corral.
  4. Consumir poco o nada de carne procesada, azúcares añadidos (alimentos procesados y bebidas), granos refinados y vegetales con almidón.

Reducir el consumo de carne y aumentar las verduras y frutas en el plato podría disminuir el gasto de agua que supone su alimentación entre el 11% y el 35%.

Para reducir la degradación ambiental originada por la producción de alimentos, la comisión proporciona límites científicos en los procesos clave del sistema ambiental: cambio climático, pérdida de biodiversidad, uso de agua dulce, ciclos globales de nitrógeno y fósforo y uso de las tierras. La agricultura ocupa alrededor del 40% de la tierra global, por lo que estas claves son más que relevantes:

  1. No aumentar las tierras para la agricultura.
  2. Reducir el uso de agua.
  3. Reducir a la mitad el desperdicio alimentario.
  4. Intentar que la agricultura y la ganadería no emitan CO2.
  5. Reducir el uso de nitrógeno y fósforo.