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Las necesidades de calefacción varían a lo largo del año y a lo largo del día, ya que se producen cambios de temperatura que también afectan a las diferentes necesidades de calefacción. El uso de termostatos digitales programables ayuda a mantener el nivel del confort.

Un termostato programable permite que la temperatura de la calefacción sea la adecuada en el momento necesario, lo que tiene como resultado ahorros energéticos de entre un 8% y un 13% en función de la regulación de las temperaturas.

Los termostatos analógicos, conectados a la caldera, permiten elevar o disminuir la temperatura ambiente a través de una ruleta. Los termostatos digitales, en cambio, muestran una información más completa a través de la pantalla y permiten más funciones de control.

Pero sin duda, los elementos de regulación que más control permiten son los termostatos digitales programables, ya que son más precisos. Permiten realizar programaciones horarias y un ajuste más exacto de la temperatura, por lo que el control sobre la instalación y las posibilidades de ahorro son mayores.

 

Los termostatos programables no requieren realizar obras para su instalación y su precio en el mercado oscila entre los 150 euros y los 200 euros. Esta cantidad se amortiza rápidamente por los ahorros energéticos conseguidos, y los ahorros económicos correspondientes.

También existen sistemas de control y regulación centralizados, conocidos como sistemas domóticos. Estos sistemas permiten diferenciar distintas zonas del local, registrar y dar la señal de aviso en caso de averías y también integrar funciones de seguridad contra robo, de confort y manejo de equipos. Pueden ser activados a distancia y también permiten la programación desde el teléfono móvil u otros periféricos.