Historia #PorElClima

Publicado por Juana Mary el Lunes, 18 Febrero 2019
Ha cambiado la forma de comprar y consumir en estos últimos 25 años. Muchos de los antiguos mercados de barrio han ido cerrando por falta de clientela. Los que sobreviven apenas tienen compradores

Otra forma de consumir más sostenible. Con una bolsa de tela salgo hacia el mercado del barrio. Aún funcionan la mayoría de los puestos. Pero hace unos años estaban llenos de vida y había que hacer largas colas. Hubiera habido protestas si pedías que te limpiaran unas anchoas o unos salmonetes. Hoy, los pescaderos de brazos cruzados, te lo ofrecen sin pedirlo. Tienes la confianza de ser atendida por gente que te conoce desde hace muchos años y que venden productos de calidad. Si hay mala mar la oferta es menor, está más caro... pero eres consciente de que hay que salir a buscar los peces. En el puesto siguiente la frutería para comprar productos locales y de temporada. También son muchos años atendiendo el puesto la misma persona. Algo de jamón (de Teruel) en otro puesto y, ya saliendo, unas chuletillas de ternasco de Aragón. Aún más cerca de casa hay una frutería y una carnicería. Hace poco nos recibió con un picoteo de chorizo y longaniza para celebrar los treintaitantos años que llevan abiertos. El comercio de proximidad creo que es una forma de consumo mucho más responsable. Y tampoco resulta tan incómodo, con los medios que tenemos para guardar los alimentos no hace falta ir todos los días

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