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Consigue un ambiente más confortable y ahorra dinero adaptando las luces. La iluminación localizada es la ideal.

Un hogar medio consume 4.000 KWh de electricidad al año de los que, alrededor del 18%, corresponden a la iluminación. Para poder regular la iluminación existen diferentes sistemas de control que permiten adaptar el nivel de la iluminación en función de las necesidades y el uso, permitiendo reducir el consumo y conseguir un ambiente más agradable en el hogar. Según la Home Lighting Control Alliance, atenuar las luces un 25% ahorra un 20% de la energía utilizada y prolonga 10 veces más la vida útil de la bombilla.

La regulación del nivel de la iluminación se puede hacer de dos formas:

  • A través del control de la iluminación tanto diurno como nocturno, lo que permite ahorrar un 10% de energía.
  • A través de la posibilidad de adaptar la intensidad de la luz, lo que permite ahorrar un 20% de energía.

Existen diferentes tipos de sistemas de control de la iluminación para interior de viviendas:

  • Detectores de presencia: son dispositivos que encienden o apagan las luces de una zona de la vivienda cuando detecta la presencia de personas.
  • Pulsadores temporizados: son mecanismos que, una vez pulsados, mantienen encendido el alumbrado durante el tiempo programado evitando dejar luces encendidas por olvido en habitaciones con escasa ocupación.
  • Reguladores de iluminación: son mecanismos que permiten variar la intensidad de la luz de una lámpara consiguiendo diferentes ambientes según nuestra conveniencia y nuestras necesidades, desde la penumbra hasta la claridad máxima, lo que racionaliza el consumo y ahorra energía.
  • Interruptores horarios astronómicos: estos sistemas cuentan con un programa especial que marca los horarios de salida y ocaso del sol de la zona geográfica donde están instalados. Se utilizan en alumbrado exterior.
  • Interruptores programables: en estos casos, los sistemas tienen controles digitales permitiendo cuatro ciclos de encendido y apagado al día. Habitualmente se utilizan por razones de seguridad cuando no hay nadie en la vivienda.