Historia #PorElClima

Publicado por Rocío Roche Balet el Martes, 03 Abril 2018
Historia clasificada en: Historias #AlimentaciónSaludeInfancia

La carne producida en un laboratorio a base de células madre podría ser la solución al hambre, a los problemas medioambientales de producción y al sufrimiento animal.

Carne de laboratorio, ¿el futuro de la alimentación?

Las primeras noticias acerca de la carne producida en laboratorio llegaron en el año 2011. En el departamento de Fisiología Vascular de la Universidad de Maastricht, el profesor Mark Post logró crear tiras de 2mm de carne. Pero no fue hasta el 2013, cuando dos voluntarios se comieron la primera hamburguesa artificial, que costaba 250.000 euros. Los que la probaron quedaron sorprendidos por su parecido con la carne real, aunque echaron en falta la grasa potenciadora del sabor.

Desde su llegada se ha mejorado su sabor introduciendo grasas vegetales, su aspecto gracias al zumo de remolacha y, sobre todo, su precio reduciéndolo hasta 10 euros, aunque tienen la expectativa de poder reducirlo todavía más.

Además, hay que añadir que las ventajas que tiene frente el medio ambiente son enormes, ya que la contaminación es 20 veces menor que con la cría de ganado y se gastan muchos menos recursos hídricos. Otro aspecto positivo es que se acabaría con la necesidad de dedicar tanto terreno al cultivo de la alimentación para el ganado, que supone un tercio de la superficie cultivable a nivel global y que con los ritmos de desarrollo económico y poblacional es insostenible. Y, por último, se reduciría el sufrimiento animal, lo que permitiría el acceso a la carne a todas aquellas personas que no la consumen por cuestiones de conciencia.

Por el momento, la producción se ha basado en carne de hamburguesa debido a que para poder hacer un filete se necesitan vasos sanguíneos y, actualmente, resulta muy complejo. Aunque han surgido otras iniciativas,  ya muy avanzadas, para comercializar pescado de laboratorio, sin mercurio ni plástico. 

Próximamente está prevista su comercialización en restaurantes y dentro de dos o tres años llegará a los supermercados. China, consumidora de un 25% de la producción cárnica, se muestra muy interesada en desarrollar esta tecnología y cuenta con varios proyectos de envergadura al respecto.

Toda nueva tecnología trae consigo controversia, nuevos problemas y numerosas oportunidades, pero la necesidad de mitigar el cambio climático y adaptarse a él, hace necesario que estas innovaciones se vuelvan parte de nuestro consumo diario. Al fin y al cabo, el ser humano ha estado alterando la naturaleza para alimentarse desde que descubrió el fuego o la agricultura.