Publicado por Roxana de la Cruz el Lunes, 12 Octubre 2020
Alrededor de una tercera parte de la comida del planeta termina en la basura. Causas y soluciones de un problema que afecta a las personas, las economías y el medio ambiente.
No hay alimento feo para el hambre (ni para el planeta)

"Come todo lo que hay en el plato", ¿alguna vez escucharon esa frase cuando eran chicos y dejaban en su plato algún alimento que no les gustaba? Creo que, por lo menos, alguna vez todos los hemos escuchado. Es que en todas las culturas el desperdicio de alimentos es algo que se podría decir que está muy mal visto. Después de todo, casi 800 millones de personas en el mundo padecen hambre. De acuerdo con la FAO, despilfarramos suficientes alimentos- unos 1300 millones de toneladas anuales- en el mundo como para alimentar a cada una de ellas más de dos veces.

El hambre estuvo en alza los últimos 5 años y actualmente, en un contexto de pandemia global, la alimentación y nutrición está amenazando a un adicional de 132 millones de personas. Con gobiernos preocupados por cómo alimentar a más de 900 milones de personas para 2050, una narrativa dominante exige un incremento en la producción global de alimentos de 70 a 100%. Pero la agricultura ya representa una de las mayores amenazas para el medio ambiente. La agricultura es responsable del 70% de las extracciones de agua potable, de 80% de la deforestación tropical y subtropical, y de 30 a 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por las personas. Doug Rauch, creador de Daily Table- un supermercado no lucrativo que vende con descuento frutas y vegetales a punto de ser descartados por estar demasiado cerca de su máximo de frescura- dijo en una entrevista para la revista National Geographic que " el hambre y el desperdicio de alimentos son dos problemas que pueden tener una misma solución ". 

Pérdida de alimentos y cambio climático

Si la pérdida y desperdicio de alimentos fuese un país, éste sería el tercer emisor más grande de gases de efecto invernadero después de Estados Unidos y China.

El despilfarro de alimentos, además de producir pérdidas monetarias anuales similares al PBI de Austria, también afecta al medio ambiente. Y es que producir alimentos que no se comen también desperdicia agua, fertilizantes, pesticidas, semillas, combustibles y la tierra necesaria para cultivarlos. Si pensamos, por ejemplo, en el agua, nos sorprendería (y escandalizaría) saber que toda la producción anual de alimentos que no se consumen requiere tanta agua como todo el flujo anual del Volga, el río más caudaloso de Europa.

Pero por suerte hay cosas que nosotros podemos hacer para solucionar este enorme problema. Muchas de ellas son realmente simples y haciéndolas no solo estamos ayudando a combatir el desperdicio de alimentos, sino que también estamos haciendo nuestra parte contra el cambio climático.

  • Compra productos frescos en los mercados locales de productores.
  • Compra alimentos en tiendas que ofrecen frutas y vegetales deformes con descuento.
  • Trata de no desperdiciar alimentos que requieran grandes cantidades de agua, como la carne.
  • Haz con los alimentos que sobren preparaciones nuevas antes de comprar de nuevo.
  • Trae de vuelta las clases de economía doméstica para enseñar a cocinar, envasar y almacenar productos básicos.
  • Pide a los comercios y supermercados que relajen las regulaciones y estándares con respecto a cómo se deben ver las frutas y vegetales. 
  • Haz compost en tu casa.
  • Cultiva tus propios alimentos.
  • Compra solo lo que necesites.

*La fotografía pertenece a la fotógrafa Annabelle Breakey. 

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