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El coche privado representa el 15% de toda la energía final consumida en España y, aproximadamente, la mitad de la energía que consumen las familias españolas. El proceso de combustión en los motores de los vehículos genera emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente CO2. Estos efectos se acentúan en los núcleos urbanos, por la elevada concentración de vehículos, convirtiendo al vehículo en la principal fuente de emisión de gases de efecto invernadero.

A la hora de comprar o alquilar un coche, son varios los factores que influyen en la decisión: la marca, la potencia, el tamaño, la seguridad, etc. Además de nuestras preferencias personales, es recomendable elegir un coche con un menor consumo de combustible ya que nos permitirá reducir las emisiones de CO2 y reducir los costes. Para realizar desplazamientos por la ciudad, por ejemplo, no es aconsejable un coche de gran potencia o tamaño ya que implica mayor consumo, mayores emisiones de CO2 y mayor coste económico.

Todos los vehículos deben estar etiquetados con el consumo de combustible y las emisiones de CO2 . Pregunta por esta etiqueta cuando vayas a comprar o alquilar un vehículo y elige el que genere menos emisiones de CO2 por kilómetro. En los puntos de venta, o en la web del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) se puede obtener una guía sobre el consumo de combustible y las emisiones de CO2 en la que figuran los datos de todos los modelos de automóviles en el mercado.

Recuerda que el consumo de combustible y las emisiones de CO2 no sólo dependen del rendimiento del vehículo. También influye el comportamiento al volante, conduce de forma eficiente y usa el coche cuando sea realmente imprescindible.