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La tasa total de reciclado en España de la materia orgánica de la bolsa de basura apenas alcanza el 30% por lo que la parte orgánica del cubo de la basura, alrededor del 40%, acaba mayoritariamente en los vertederos. El compostaje doméstico no es un hábito arraigado en España (a diferencia de otros países europeos), pero puede llevarse a cabo de manera sencilla en el ámbito de la vivienda (sobre todo unifamiliar) instalando una compostadora en la terraza, en el jardín, en la huerta o en cualquier otro espacio adecuado. No requiere costes de transporte ni necesidad de aparatos complejos y permite la inmediata utilización del compost que se produce.

El compostaje doméstico es una forma natural de reciclaje que consiste en la transformación de la materia orgánica en abono natural a través de un proceso controla de descomposición. Compostar significa someter los residuos orgánicos a un proceso de descomposición aerobia controlada del que resulta una sustancia orgánica rica en minerales, nutrientes y microorganismos, el compost. Es la versión acelerada del proceso de descomposición que en la naturaleza da lugar al humus, responsable de la riqueza de nutrientes, la correcta absorción de la luz y la humedad, la aireación y el drenaje de los suelos, es decir, de su calidad.

La fabricación de compost en el domicilio a partir de restos vegetales del jardín o la huerta y de restos de alimentos vegetales no cocinados generados en el hogar, es una manera de reducir la generación de residuos urbanos, puesto que los residuos que se compostaran por esta vía dejarían de entrar en la línea de recogida de residuos urbanos y se convertirían en un recurso de consumo privado.

Se calcula que con este sistema una familia-tipo de cuatro miembros puede reducir en aproximadamente 320 kg los residuos urbanos generados en su hogar en un año y conseguir de este modo 80 kg de compost.