En 2012 se inventariaron las emisiones generadas por el transporte de carretera, que supusieron un total de 74.275Kt de CO2. Pero si todos realizáramos una conducción eficiente, evitaríamos la emisión de CO2 equivalente a una plantación de 11 millones de chopos de 30 años.

Además de los beneficios ambientales, una conducción eficiente incide directamente en el ahorro de combustible por lo que genera una reducción de los gastos. Estos beneficios se pueden incrementar si realizamos un mantenimiento adecuado del vehículo y tenemos en cuenta la limpieza y el cambio de los filtros, la presión de los neumáticos, etc. Por ejemplo, una pérdida de presión de 0,3 bares en los neumáticos del vehículo respecto a la recomendada por el fabricante puede suponer un aumento del consumo de carburante del 3 %.

Ten en cuenta las diez claves de la conducción eficiente:

  • Arranque y puesta en marcha: arrancar el motor sin pisar el acelerador. Iniciar la marcha inmediatamente después del arranque. En los motores turboalimentados esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.
  • Primera marcha: usarla sólo para el inicio de la marcha, y cambiar a segunda a los dos segundos o seis metros aproximadamente.
  • Aceleración y cambios de marchas:
    • Según las revoluciones:
      • En los motores de gasolina en torno a las 2.000 rpm.
      • En los motores diesel en torno a las 1.500 rpm.
    • Según la velocidad:
      • 3ª marcha, a partir de unos 30 km/h
      • 4ª marcha, a partir de unos 40 km/h
      • 5ª marcha, a partir de unos 50 km/h
  • Utilización de las marchas: circular lo máximo posible en las marchas más largas y a bajas revoluciones. En ciudad, siempre que sea posible, utilizar la 4ª y la 5ª marcha, respetando siempre los límites de velocidad. Es preferible circular en marchas largas con el acelerador pisado en mayor medida (entre el 50% y el 70% de su recorrido), que en marchas más cortas con el acelerador menos pisado.
  • Velocidad de circulación: mantenerla lo más uniforme posible: buscar fluidez en la circulación, evitando todos los frenazos, aceleraciones y cambios de marchas innecesarios.
  • Deceleración: levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha engranada en este instante, sin reducir; frenar de forma suave y progresiva con el pedal de freno; reducir de marcha lo más tarde posible.
  • Detención: siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detener el coche sin reducir previamente de marcha.
  • Paradas: en paradas prolongadas, de más de unos 60 ss., es recomendable apagar el motor.
  • Anticipación y previsión: conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión que permita ver 2 o 3 coches por delante. En el momento que se detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levantar el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.
  • Seguridad: en la mayoría de las situaciones, aplicar estas reglas de conducción eficiente contribuye al aumento de la seguridad vial. Pero obviamente existen circunstancias que requieren acciones específicas distintas para que la seguridad no se vea afectada.

  

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