La vida útil de una vivienda puede superar los 100 años; por tanto, al tomar la decisión de comprar o al acometer obras de reforma, es muy importante que las instalaciones energéticas, los aislamientos y los materiales utilizados sean de buena calidad para evitar el consumo ineficiente de energía, reducir emisiones de CO2 y reducir la factura energética.

La certificación energética ayuda a conocer la calidad de un edificio en términos de emisiones de CO2 y de consumo de energía. No representa en sí ninguna obligación de mejora, de rehabilitación o de renovación energética de los edificios pero nos da información y facilita la toma de decisión para elegir una vivienda con mayor eficiencia energética y menores emisiones de CO2 a la hora de adquirirla o alquilarla. Cuando vayas a comprar o alquilar una vivienda solicita el certificado energético y elige el de clase más alta.