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Las calderas de biomasa permiten utilizar fuentes renovables para cubrir las necesidades de calor de una vivienda, pudiéndose alcanzar el mismo grado de confort con una reducción de los consumos energéticos de hasta un 40 % comparado con el consumo de una caldera que utiliza gasoil. Este proceso, aunque en la combustión de la biomasa se libera CO2, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero por la sustitución del combustible utilizado.

Además de su utilización en viviendas unifamiliares, estas calderas pueden instalarse en sistemas de calefacción centralizada de edificios siendo una tecnología eficiente teniendo en cuenta otros sistemas de combustión. Además, tiene asociadas otras ventajas:

  • El uso de la biomasa como combustible tiene unas ventajas económicas asociadas al menor coste frente a otros combustibles y a la mayor estabilidad en el precio al no depender de las fluctuaciones exteriores (aunque el coste de inversión inicial de los equipos es normalmente superior al de los equipos que utilizan combustibles convencionales).
  • La operación y mantenimiento de los sistemas de biomasa es sencillo y fácil de realizar (las calderas tienen sistemas automáticos con incorporación de control electrónico). La limpieza del equipo, en las calderas con tecnologías avanzadas, es automática y la retirada de las cenizas es una operación poco frecuente.
  • Las calderas de biomasa tienen una alta resistencia al desgaste, una vida útil larga y, lo más importante, presentan un buen rendimiento energético con valores entre el 75% y el 90% de eficiencia.
  • Las calderas de biomasa contribuyen a la lucha contra el cambio climático y presentan una emisión reducida de contaminantes a la atmósfera.