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La Comisión Global de Adaptación, con Ban Ki-Moon al frente, busca acelerar la adaptación elevando la visibilidad política de la adaptación y enfocándose en soluciones concretas y en los beneficios de invertir en adaptación al cambio climático

 Una joven en Bangladesh escucha la sirena de un tifón entrante y traslada a su familia a un lugar seguro. Un agricultor en Zimbabwe usa una nueva variedad de maíz que es más resistente a la sequía. En Dinamarca, los ingenieros rediseñan las calles de la ciudad para que sean menos propensas a las inundaciones. Un ejecutivo de negocios en Indonesia utiliza datos y mapas sobre el riesgo del agua para informar sus inversiones. Un planificador urbano en Colombia pinta los techos de blanco para desviar el peligroso calor. Ejemplos como estos están echando raíces y comenzando a extenderse. Por supuesto, no todas las comunidades tienen la misma capacidad de adaptación, y las que viven en zonas frágiles y viven en la pobreza son las más vulnerables.

La emergencia climática va a afectar a toda la población munidal, pero lo hará más gravemente a aquellas personas que menos han contribuido a este cambio. Entre otras muchas consecuencias, se espera que:

  • Si no se llevan a cabo importantes medidas de adaptación al cambio climático, el 30% de la agricultura mundial está en riesgo, así como los 500 millones de pequeñas granjas, necesarias para la subsistencia de familias pobres.
  • La falta de agua (dificultad para conseguir suficiente cantidad durante un mes al año, por lo menos) alcanzará a 5.000 millones de personas.
  • El aumento del nivel del mar, el cambio en la meteorología y las mareas, provocará desplazamientos de más de 100 millones de personas de países en desarrollo.

Esto son solo tres ejemplos entre otros muchos, y dado que contamos la información de lo que va a ocurrir, los autores del estudio piden la inversión necesaria para paliar estos efectos. No solo para evitar un sufrimiento a las personas afectadas, sino porque también supondrá un grandísimo ahorro económico: si se invierte ahora 1,8 billones de dólares entre 2020 y 2030, puede suponer un beneficio de 7,1 billones. Esto pues, nos indica que llevar a cabo medidas de adaptación no solo es necesario para no padecer tan gravemente las consecuencias de la crisis climática, sino que podría suponer una buena oportunidad de mejorar la vida de personas bajo el umbral de la pobreza. Para hacer el cálculo, en el estudio se han seleccionado cinco áreas en las que trabajar: implementación de sistemas de alerta temprana ante inclemencias climáticas, infraestructuras resistentes al clima, producción mejorada de cultivos agrícolas en tierras con bajos recursos hídricos, protección global de los manglares e inversiones para hacer más resistentes los recursos hídricos.

Puedes leer el informe completo (en inglés) aquí.