Toolbox #PorElClima

Cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano -aproximadamente 1.300 millones de toneladas-, se pierden o desperdician, según advierte la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación (FAO).

En Europa, cada ciudadano es responsable de lanzar anualmente entre 95 y 115 kilos de comida apta para el consumo. España es el sexto país de la UE que más alimentos aptos para el consumo humano desecha, 7,7 millones de toneladas al año, 21.000 toneladas diarias, según un informe del Parlamento europeo. Se estima en diversos estudios que los consumidores españoles tiran alrededor del 18% de la comida que compran y desperdician alimentos por valor de 11.000 millones de euros cada año, más de 32 kilos por persona (si extrapolamos los datos al conjunto de la población saldrían más de un millón y medio de toneladas de desperdicio doméstico al año en España). Además, se estima que un 45% de los productos que terminan en la fracción resto podrían haberse utilizado planificando, gestionando y almacenando mejor.

Las pérdidas de alimentos son causadas esencialmente por un funcionamiento ineficiente de las cadenas de suministro y se deben a insuficiencias en infraestructuras y logística, a la carencia de tecnología, a la falta de destreza, conocimiento y capacidades de gestión de los agentes que intervienen en la cadena o a las restricciones operativas que pueden derivarse de la normativa legal.

El desperdicio de alimentos es un problema mayor en los países industrializados, en la mayoría de los casos provocado tanto por los minoristas como por los consumidores, que arrojan alimentos perfectamente comestibles a la basura.

Ten en cuenta estas acciones para reducir el desperdicio de alimentos en el hogar:

  • Planifica tu menú semanal y evita la improvisación. Evita promociones tipo ?compra tres y paga dos? si crees que no vas a utilizar los productos. Ten en cuenta las fechas de caducidad y los plazos para mantener la calidad de los productos, y poder consumirlos a tiempo.
  • Haz una compra responsable, ajustada a tus necesidades.
  • Conserva adecuadamente los alimentos.
  • Intenta comprar productos de temporada y consume la comida por orden de entrada.