Publicado por Verinsur el Martes, 17 Noviembre 2020

Planta de tratamiento de residuos líquidos mediante la tecnología de ósmosis inversa.

Objetivos de la iniciativa

- Extracción del agua de los residuos líquidos recibidos 

- Extracción del agua de los residuos líquidos generados 

- Tratamiento de esos efluentes líquidos para su utilización en procesos como agua industrial - Reducción de la huella hídrica de la empresa 

- Reducción de la huella de carbono de la empresa

Resumen de la iniciativa

Se estima que el 3% de los gases de efecto invernadero se generan en procesos asociados al ciclo integral del agua. En Verinsur recibimos residuos cuya parte fundamental es el agua y utilizamos este recurso en los procesos de tratamiento de los residuos, como puede ser el lavado de envases para su reciclado o la limpieza de las máquinas que se usan en planta.

Desde el departamento de I+D+i de Verinsur, se desarrolló un proceso de tratamiento que, por un lado, asegurara medioambientalmente que el tratamiento al que se destinan los residuos fuera el más adecuado, y que, por otro lado, el agua se obtuviera de ellos con el fin de no tener que extraerla del medio. Así, reducimos nuestra huella hídrica y consecuentemente la de carbono.

Fruto de esta investigación, surge la planta de tratamiento de residuos líquidos mediante la tecnología de ósmosis inversa. La planta presenta varias etapas de tratamiento: una primera fase de homogeneización de los efluentes líquidos; una segunda etapa de pretratamiento y preparación del efluente para su posterior tratamiento, una etapa central de tratamiento mediante ósmosis inversa; y una última etapa de postratamiento para su utilización en los procesos de planta.

La principal novedad de la planta es la tecnología de platos empleada con un concepto distinto a otras tecnologías de ósmosis inversas, que permite un mayor rendimiento con menor mantenimiento. Si bien la tecnología de ósmosis inversa se suele utilizar para efluentes de características estables, el reto de la instalación es conseguir un buen rendimiento a pesar de la heterogeneidad de efluentes que se tratan, para lo que se ha dotado de la citada etapa de pretratamiento.

De esta manera, la planta consigue el tratamiento de alrededor de 36.000 m3 de residuos líquidos, con un rendimiento del 65%, lo que supone una recuperación de 23.400 m3 de agua que no debe extraerse del medio y que se aplica en los procesos de gestión internos.

Capacidad de reducción o absorción de CO2

La reducción del CO2 no se produce de forma directa, se produce por no consumo. En el ciclo integral del agua industrial, hay dos procesos diferenciados que generan GEI, la preparación del agua para su uso y la depuración posterior para su devolución al medio. Por otro lado, en los procesos de tratamiento de residuos líquidos acuosos, prácticamente ninguno de ellos contempla la recuperación del agua. 

La mayoría, se basan en procedimientos físicos/químicos que tienen como objetivo la eliminación de una parte importante de la carga contaminante, y posteriormente se envía el efluente resultante a una planta de tratamiento de aguas residuales, que a su vez eliminan el resto de la contaminación y devuelven el agua al medio, es decir, la segunda etapa de lo que hemos denominado el ciclo integral del agua industrial. 

Como consecuencia de este proceso el agua se devuelve al medio, y si quisiéramos usarla nuevamente (para uso doméstico o industrial), sería necesario otro proceso de depuración para su utilización es decir se producirían GEIs asociados a la parte inicial del ciclo integral. 

En nuestro caso, la reducción de huella de carbono viene dada porque en el proceso de tratamiento, obtenemos un agua de calidad industrial, que no hace falta depurar para su uso, lo que nos proporciona el ahorro de la huella generada en la segunda parte del proceso del ciclo del agua. Pero además de ello, al generar esa agua, no necesitamos consumir agua que previamente haya sido depurada, por lo que se genera un nuevo ahorro, el de la huella de carbono correspondiente al tratamiento primario. Es decir, el ahorro es doble. 

Se estima que los GEIs necesarios para el tratamiento primario de agua son 10 Kg de CO2 por m3 tratado, según un informe de ECODES, en los que se contemplan los costes de construcción y mantenimiento de la red. Por otro lado, otros estudios que no lo incluyen lo tasan en 0,8KgCO2/m3 tratado. 

Respecto al agua residual, si hacemos el mismo comparativo, estaríamos hablando de 9,5KgCO2/m3 depurado contando costes de estructuras, frente a 0,48 KgCO2/m3 depurado si solo se contemplan los GEIs que genera la depuradora. Dado que en nuestro caso, no podemos calcular la huella de carbono que reducimos, porque se trata de GEIs que dejamos de producir por no consumo, solo podemos dar una estimación de las reducciones. Para dar un número exacto, se debería solicitar a nuestros proveedores de agua y de depuración de agua residual que nos calcularan su huella, lo cual no es viable. Por todo ello, la estimación de huella de carbono evitada es de 456 Tm CO2eq si se consideran los tratamientos y los mantenimientos de infraestructuras necesarias, o 30 Tm CO2eq si sólo se consideran los procesos de depuración.

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