Historia #PorElClima

Publicado por Equipo #PorElClima el Lunes, 03 Septiembre 2018
Nacho Lacambra
Historia clasificada en: Historias #CienciayTecnología

La manipulación tecnológica y deliberada de los sistemas del planeta (océanos, suelos, atmósfera), a gran escala, recibe el nombre de geoingeniería.

Este es un tema peliagudo, lleno de controversia y que nadie quiere abordar. Pero llegado el momento, si las nefastas proyecciones de personalidades como Mayer Hillman se van cumpliendo, tendremos que tomar medidas extraordinarias.

Además de las medidas de mitigación, deberíamos ir pensando en cómo vamos a revertir esta situación generada tras cientos de años de sobreexplotación de nuestro planeta. La tecnología ya está aquí y poco a poco hará posible mayores soluciones. Con más o menos efectividad y detractores, te presentamos algunas que ya están sobre la mesa.

Aforestación (y reforestación)

Tal vez la solución menos original, pero la más sensata y razonable. Los árboles absorben grandes cantidades de dióxido de carbono, además de otros muchos beneficios, como la mejora del clima y los ecosistemas en la zona. Hoy en día, es posible compensar tu huella de carbono  de diferentes maneras mediante inicativas como Afforest, que ayudan a crear pequeños bosques en espacios reducidos.

Aunque no es una panacea, ya que se ha estimado que se necesitarían un mínimo de mil millones de hectáreas (20 veces la superficie de España) adicionales para que fuera realmente efectivo.

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Fitoplancton y hierro

El fitoplancton es un organismo unicelular de vital importancia para el planeta. Por un lado, sirve de alimento a numerosas especies marinas y, por otro lado, realiza la fotosíntesis para capturar CO2. Una vez que muere, se unde en las profundidades y se lleva el CO2  consigo. Estos organismos también necesitan hierro para crecer, por lo que se está estudiando la posibilidad de aumentar la presencia de hierro en los océanos y, así, favorecer su crecimiento (fertilización oceánica).

Lógicamente hay que estudiar los efectos negativos que podría tener en los ecosistemas marinos y demostrar que no son nocivos. Y aunque de momento estos proyectos a gran escala están prohibidos, no hay que descartar recurrir a ellos si no hay más remedio.

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Filtrado y captura de carbono CO2

La tecnología para capturar carbono de la atmósfera se lleva desarrollando a lo largo de muchos años y con diferentes modalidades. La idea principal es capturar el CO2 de la atmósfera, comprimirlo y "guardarlo" en algún lugar, generalmente en depósitos naturales bajo tierra. También hay algunas modalidades que quieren reconvertir esta captura en fuentes de energía renovables.

La tecnología es cada vez más rentable y la falta de proyectos públicos con la intención de regenerar el aire de la atmósfera, en vez de rentabilizar, hace más necesario confiar en ella. Existen varios ejemplos, como Carbon Enginieering,  financiada por Bill Gates, Net Power o Clime Works, que pretende convertir en productos ese CO2 o incluso en piedra

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Lógicamente es imposible reducir los niveles de carbono solo con instalaciones de captura, pero pueden ser una solución complementaria. Y aunque la tecnología mejora, todavía hace falta gran cantidad de energía para hacer funcionar estas plantas.

 

Inyección de aerosoles en la estratosfera

Los aerosoles ya han reducido la temperatura de la atmósfera anteriormente, pero de manera natural. La última vez fue en 1815, cuando el volcán Mount Tambora, en Indonesia, entró en erupción. Ese año se conoce como ?el año sin verano?. Ha sido la erupción más grande registrada hasta la fecha que emitió a las partes superiores de la atmósfera enormes cantidades de partículas finas que quedaron suspendidas en el aire. La Universidad de Harvard está realizando estudios para ver la viabilidad de esta solución.

Blanqueamiento

El albedo es la cantidad de radiación que refleja respecto a la que recibe. Determinadas superficies y materiales son capaces de devolver esa radiación al espacio de nuevo y, así, el efecto invernadero se mitiga.

¿Cómo se consigue? De diferentes maneras: desde lo más sencillo pintando los edificios de blanco, hasta soluciones más complejas como la que estudió el físico John Latahm en 1990. Consiste en rociar las nubes con agua salada y conseguir que crezcan para que se vuelvan más brillantes. Otras soluciones pueden ser: la plantación de cultivos blancos o colocar paneles reflectores en el desierto.

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¿"Tapar" el sol?

Se están planteando otras soluciones un poco más descabelladas, como poner en órbita paneles gigantes que tapen el Sol. Lógicamente, esto hoy en día es inpensable, porque para que fuera efectivo deberíamos colocar un espejo de 1,5 millones de kilómetros cuadrados (3 veces la superficie de España).

Habría que preguntarle al señor Burns como lo hizo... ?

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