Publicado por Gonzalo Mato el Domingo, 15 Diciembre 2019
Unos minúsculos alienígenas, disfrazados de monigotes de señalización, sensibilizan a los más pequeños sobre el consumo derrochado de energía doméstica.  Los Fotones ayudarán a combatir el consumo inútil de energía eléctrica fantasma.  
Los Fotones

PROYECTO DE SERIE DE ANIMACIÓN INFANTIL PARA TV / WEB SERIE

LA REALIDAD Y LA IMAGINACIÓN

Esta es la historia de los hechos de cuando una diminuta raza extraterrestre encontró en la especie humana y concretamente en una familia terrícola, en sus electrodomésticos, sus interruptores, sus enchufes, su nevera, su cocina, su horno, su microondas, su cafetera, su ordenador, o su HIFI, una oportunidad para salvarse de su propia extinción.

Los fotones están preparados para realizar esfuerzos titánicos para salvar unos meros chispacitos de energía.

LA TRAMA

Esto es lo que pasó pero que no se ve.

Los fotones proceden de una lejana galaxia. Quedaron destinados a vagar por el universo tras el desastre al que se vio sometido su planeta por agotamiento energético y viajaban por el espacio en busca de un nuevo hogar.

A su paso por los alrededores del planeta Tierra la nave en la que viajaban los fotones sufrió una grave avería en sus baterías de generación de energía y tuvo que ser detenida Tras la Luna, en la cara oculta.

En busca de nueva energía en el entorno y tras un exacto análisis de nuestro planeta seleccionaron como objetivo una vivienda unifamiliar. En ella descubrieron gran ineficiencia en el uso de los electrodomésticos y por eso decidieron extraer cargas de su energía sobrante para volver a arrancar con esta energía su nave espacial.

La historia que se ve cuenta las peripecias de tres de los fotones que bajan a La Tierra disfrazados de diminutas ágiles sombras de forma humana y entran en la vivienda para robar la energía doméstica mediante pequeños enganches a base de aproximaciones y tomas de posiciones ingeniosas en los múltiples y enormes interruptores encendidos inútilmente y en los gigantescos electrodomésticos que equipan la vivienda; máquinas tan grandes que los tres exploradores tendrán que hacer mil filigranas para ejecutar maniobras de enganche a las fuentes electrodomésticas que les proporcionarán la energía necesaria.

Estos tres enanitos tendrán que convertirse -disfrazados con un traje muy especial de sombra- en ladrones y manipuladores de botones. Se instalarán temporalmente en esta casa, que para los 3 cm. de estatura que tienen supone una inmensidad de espacios, precipicios y edificios eléctricos. Menos mal que llevan sus trajes.

Ratearán día a día chispacillos de corriente eléctrica excedente para recargar sus baterías y arrancar el motor de su nave espacial.

LA RAZA

Los fotones son unos seres muy avanzados tecnológicamente y  Miden 3 cm. de estatura.

Aunque en esta historia los fotones se verán mayormente enfundados en estos magníficos trajes de sombras agilísimas, podríamos describir cómo son al natural en solo cinco líneas: son como flanes luminosos de forma piramidal, casi transparentes y torpes de movimientos. Todos son iguales aunque cada uno tiene su color. Sus ojos son redonditos.  La boca no aparece si no hablan y la nariz parecería la de un leoncito.

Tienen un look risueño y feliz. No tienen piernas, los fotones se apoyan directamente en sus pies, apenas salientes. Sus brazos son cortos y casi siempre escamoteados, como queriendo manejar solamente los dedillos que emergen como pulpos solo para manejar sus avanzados programas.

No es que les guste andar, es que no andan mucho, o es que nosotros apenas les podremos ver andando porque ¡siempre están sentados tras sus consolas! O al menos esto es lo que nuestra historia nos puede contar. Pero si andan, o si en alguna ocasión les vemos haciéndolo, dentro de su nave (acuérdense que nunca fuera de ésta permanecen sin el traje) caminan de forma muy variada. Algunos a saltitos, estos son los que tienen prisa que en alguna ocasión hemos podido ver por los pasillos de su nave espacial; otros andan balanceándose como si de un verdadero flan se tratase; otros caminan ?escurriéndose? como si en vez de pies o piernas tuvieran ruedas, hasta sospechamos que las llevan?

Su forma de hablar es muy rara, podría decirse que gorjean como los gorriones.

El lenguaje de los fotones es incomprensible para nosotros. No obstante podemos entender lo que dicen casi todo el tiempo ya que se comunicarán a través de sus transmisores y cerca de la Tierra y en ella serán captados por nuestras ondas terrestres y de alguna extraña forma serán traducidos a nuestro idioma. Aún así, las mismas interferencias con nuestras redes de radio harán que esta traducción se rompa en multitud de ocasiones retransmitiendo frases o partes de frases en el ininteligible lenguaje agorrionado de fotón: prulíiii, cuidado que vienen dibudibud allí allí bilbiliouuiig

LOS TRAAJETS

Pero con el traje de explorador a la Tierra la cosa cambia mucho. Los fotones ya no son tan flanes ni tan patosos.

Los Traajets convierten al fotón-flan-lento en silueta atlética iluminada pero eso sí, silueta nada más. Les ?borra? las caras. Les convierten en figuras con solo   la cabeza, el tronco y las extremidades. Con él parecen hombrecillos de semáforo; o figuras de señales de tráfico; o iconos que ?corren? en lo letreros de ?salida? o que están quietos en carteles de WC; que están por todas partes, locales comerciales, edificios, caminando, corriendo, apretándose el cinturón de seguridad, echando paladas a la obra?, iluminados de verde, rojo, ámbar, azul u otro color. Los Traajets también pueden quedarse negros y apagarse siempre que se necesite.

¡Parece como si con esta vestimenta hubieran querido parecerse a los monigotes de ? SALIDA? como mensaje a los terrícolas de la acuciante situación del planeta Tierra!

Entrar en la realidad humana requería un traje muy especial que les sirviera de camuflaje y de protección contra los posibles contactos con productos nocivos o contra impactos y roces. Estos son los ?Traajets?, tienen una capa anti-impactos y coloración anti-hostilidad y están dotados de potencia muscular, elasticidad y velocidad.

Los Traajets les dan otra una cualidad importante: la invisibilidad durante solo varios segundos. Para conseguirla lo único que tienen que hacer es aguantar la respiración. Mientras vistan el Traajet y durante el tiempo que sean capaces de aguantar no se les podrá ver.

Pero una de las características más impresionantes de este disfraz-ingenio es su capacidad para diluir el cuerpo del fotón. El Traajet les permitirá ?licuarse? para introducirse por cualquier recoveco o puerta cerrada; no les reduce de volumen pero sí les da flexibilidad en su materialidad hasta lo incomprensible; si tuvieran que introducirse en el teclado del ordenador podrían hacerlo, adaptándose a los caminos que dejan libres los circuitos y condensadores, chips y placas.

Ocasiones hay en que para eludir a los humanos sus escondites serán imposibles entresijos. En estos casos han de apagar su luz Traajet quedando quietos, entreverados entre las maquinarias o recovecos absurdos a oscuras, dejando ver solo dos lucecitas encendidas, que son sus ojos escrutando alrededor.

Eso sí, el único material por el que no pueden licuarse de los que hay en esta casa es el textil, la tela actúa como membrana y les podría filtrar parte de materia esencial. Por eso hay que tener cuidado con este tipo de material.

Como el Traajet les permite moverse muy deprisa, a veces cada fotón deja por las paredes de la casa o por las carcasas de los electrodomésticos y sus mandos un rastro lumínico parecido a esas rayitas de luz que proyecta una pistola de lectura de códigos de barras.

Así mismo, y según la estrategia planeada por los fotones, en ocasiones los Traajets dejan ver su propia silueta ?iluminada?  instantáneamente, con forma de ?sombra de monigote?? que se supone que es una insinuación a los humanos...

ROBOS DE ENERGÍA EN LA CASA TERRÍCOLA

Los tres fotones exploradores han bajado a tierra en una subnave y la han escondido formando un campamento secreto dentro de una casita de labranza que hay en el jardín. Están preparados para efectuar en la cercana vivienda una serie interminable de extracciones eléctricas y caloríficas. Siempre se moverán a espaldas de los humanos, detrás de los muebles y de las cosas.

¿Y qué es lo que van a hacer aquí? Extraer energía ?a cachitos?. Cada pequeña extracción será una difícil aventura para ellos pero también una importante dosis de energía salvadora. Estas son las MEF o movimientos de enganche a la fuente.

Pongamos un solo ejemplo de extracción de energía (MEF):

¿Tú te dejas la luz encendida? Pues los fotones te la apagan, y lo que te ahorras se lo quedan ellos -en forma de energía-. Esto explica el procedimiento de ?sisa fotón? que se verá mil veces repetida en diferentes sitios y modos a lo largo de nuestra historia interminable.

Estos ?excedentes? terrícolas serán desviados en pequeñas coutas energéticas hacia unas bombas de extracción que a su vez las convertirán en unidades que luego serán empaquetadas y dirigidas por unos cables babeles hasta la nave nodriza que espera estacionada en el lado oculto de la Luna.

Cada transferencia MEF de energía tiene curso a través de los cables del interior de la pared hacia el cuadro eléctrico en el caso de la electricidad. Su haz de color es imprevisible: un rastro que deja y que permanece unos segundos a la vista de cualquiera que ande por ahí cerca, por lo que puede provocar dudas sobre lo que este ha visto.

El recorrido de la transmisión energética puede seguirse durante apenas cuatro segundos por la pared, con el mismo camino que seguirían los cables por detrás del muro. De esta manera, seguimos con la vista UN RAYO DE COLOR a velocidad de vértigo por ?media casa? en cada acción de MEF para acabar en el cuadro eléctrico tras el que se esconde la segunda máquina que ?embalará? la energía para nuestros otros amigos que esperan en la cara oculta de la Luna.

Las descargas se suministrarán en recipientes especiales o cubbos desde el cuadro eléctrico de la casa hasta la nave nodriza a través de los cables-babeles.

Los cubbos son contenedores-surtidores de energía concentrada. Estos han de ser utilizados para recibir, comprimir, transportar y suministrar las indispensables cargas de energía a las baterías de la nave nodriza, escondida en la cara oculta de la Luna.

Para esta misión los fotones disponen de una sencilla maquinaria parecida a las bombas de agua que se sacan del cuerpo no se sabe cómo pero que parece que estuvieran integradas en el mismo: las Reciclops de captura de energía; también estos ingeniosos contenedores o cubbos para depositar esta energía capturada; unos cables babeles para el transporte de los cubbos hasta la nave; además disponen de otros útiles como la Pertigax para apagar interruptores muy altos; instrumentos para moverse por allí como los Pulsers para correr por los suelos y mesas; los Flybags para tirarse desde la nevera, desde el plasma, desde la mesa...  y las ventosas, y los rollos de cuerda extrafina y resistente que, como Spiderman, sale de sus sistemas de muñequera. Así pueden moverse por todas partes dentro de la casa como lo hace el mismo Spiderman por las grandes avenidas.

La Pertigax es una pértiga telescópica. Tengamos en cuenta que el abastecimiento principal de energía en la casa es la eléctrica y que el racionamiento de esta se controla mediante mandos colocados a buena altura y de gran tamaño.

Los pulsers son dos especie de ?pies de saltamontes? -horquillas abiertas para torsión-. Cuando no se necesitan estas horquillas se pliegan hasta lo inimaginable y se transportan a la espalda.

Se usan acoplándose a la base de los pies dotándoles de impulso para saltar o correr por la casa y por el jardín. Con este calzado nuestros amigos caminan a saltitos como los gorriones. Su acoplamiento a la espalda o a los pies es fácil.

Con los pulsers se puede correr muy deprisa. Los fotones pueden recorrer un metro por el suelo con solo cuatro pasos dados con los pulsers; corriendo sin éstos necesitarían dar de 20 a 30 zancadas.

 

El Flybag es una especie de ?airbag? que se lleva plegado a la espalda y que se abre con la simple pulsación de un botón que se encuentra en el relok de muñeca. Al presionar este botón se infla instantáneamente a la espalda del fotón un ?saco? que hará de amortiguador parecido al que llevan los terrícolas que vuelan en ala delta para evitar ?culazos?. Con este abalorio embutido a la espalda, los fotones saltan sin pensárselo dos veces desde cualquiera que sea la altura a la que se encuentren. El Flybag, una vez superado el salto se vuelve a replegar con la velocidad del rayo para quedar listo para una nueva ocasión.

Hay casos en que la prisa manda y hay que moverse con urgencia por un gran número de muebles altísimos repartidos por todo el territorio doméstico

En ocasiones nuestros amigos pueden llegar ?botando? en graciosos saltos parabólicos de un sitio a otro de la casa.

Pero durante el recorrido por dentro de la casa el mayor problema de los tres exploradores no es solo el plumero, la balleta, la fregona y la aspiradora, osea, todo lo que limpia cada día... sino lo duros que están los botones, los de standby, los de la luz, los del monitor, lo pesado que el ratón del ordenador, las teclas, la puerta de la nevera, etc.

Podemos imaginar la imagen de feria que tendría la escena del clímax de cada episodio de extracción energética, provocada por la vehemencia de unos seres que tienen que esquivar piernas, brazos, escobas, sortear barrancos, brincar y saltar dejando rastros de luz. Y acabar produciendo un chispazo que recorre toda la pared y va acabar en el cuadro eléctrico desde el que se traslada a un pequeño cubo lumínico que se va por los aires hacia el exterior y desde allí sube a toda velocidad por el cielo hasta desaparecer de nuestra vista tras la cara oculta de la Luna.

LA FAMILIA. ?LOS FAMILUMANOS?

La familia terrícola que vive en el ?punto energético? y que va a ser expoliada, dá igual pero bueno..., son los ?FAMILUMANOS? como les llaman los fotones (familia-de-humanos). Digo que dá igual porque sólo son cuerpos, cuerpos enormes de no se sabe quién, o se intuye...son solo brazos, manos, espaldas, piernas, voces, pasos, ruidos, gruñidos, llantos...Pueden ser de mucha gente, visitas, amigos o los que allí viven que se cree que son: un padre, una madre y los dos hijos: Un niño de unos 8 años y una niña de unos 5, además de la señora de la limpieza, que viene a diario y todo lo remueve y del perro NUFFY al que también llaman ?familumano?

Los familumanos son conformistas y acomodados; apenas se les verá, solo les ?sentiremos en off?, dada la gran discreción con la que han de actuar los fotones.

Por eso los familumanos nunca aparecen de cuerpo entero, los fotones solo alcanzan a ver (como en cámara subjetiva) partes de su tamaño colosal, enormes superficies de sus figuras, de sus ropas y de sus cosas.

Los familumanos ?no tienen cara? porque raramente se la vemos (los fotones no osarán acercarse tanto). Su voz suena grave, huracanada, lenta.

Su roll es irrelevante en la historia. En muy trasero plano, se perciben sus reacciones únicamente ante los cambios que sufren sus cosas, cambios que serán  producidos por los fotones.

Su vida transcurre como ?al fondo?. Ellos nunca sabrán que los extraterrestres están ahí aunque en algunas ocasiones puedan llegar a sospechar algo?

Pero sabemos que son una familia manirrota. ¡Derrochan mucha energía! Dejan grifos abiertos, luces encendidas, cargadores enchufados, etc.

Entre los fotones y los que viven en esta vivienda se acabará estableciendo una relación virtual aunque nunca llegarán a conocerse. Nosotros tampoco llegaremos a conocer a los familumanos nunca.

VUELTA A LA CASA

En la Tierra los fotones ?danzarán? por toda la casa a sus anchas y parecerán saltimbanquis cada vez que se trasladen de un lugar a otro. Respetarán al humano, pero no lo harán con la ocupación de su espacio íntimo. Podrán -sin que estos se den cuenta- subirse a su hombro o escondese en su bolsillo, susurrarle al oído o coronar su coronilla si es necesario.

No se arredrarán por nada frente a una gigantesca especie ?boba? como la humana que no se entera.

La mayor parte de esta historia transcurre dentro de la casa de los humanos por la que transitan los fotones alegremente...

A los tres exploradores les veremos casi todo el tiempo embutidos en su traje especial con figura de monigote de luz recorriendo este mundo real con la visión subjetiva de un bichito que va por el suelo y pasa por debajo de un mueble como si de un porche se tratara, o sube por un bolígrafo como si fuera por un árbol o siente el correr del grifo como una gran cascada; que el ruido que provoca subir o bajar una persiana es como un terremoto o la pantalla de un ordenador es como las de cine al aire libre, o los mandos de una HIFI como el panel de una central eléctrica; un bichito que se acerca a las cosas que nosotros apreciamos en primerísimo primer plano

Los objetivos principales de nuestra historia son los electrodomésticos y por supuesto todos los rincones y recovecos, esquinas y rendijas por las que atravesarán los fotones para llegar a encaramarse hasta los mandos e interruptores de las gigantescas máquinas vampirizadoras de energía. Lavadoras y neveras como edificios que nuestros protagonistas tendrán que domar, conquistar, apaciguar y controlar, reprogramar e incluso, apagar, bombillas, interruptores, botones y más botones...

Estas arriesgadas sisas de energía son las aventuras que les esperan embutidos en sus trajes fantásticos con los que los fotones se mantendrán ocupados durante muchos episodios.

Los fotones, sensibilizados con los humanos por el consumo que les han robado, necesitan ver en todo momento el valor energético arrebatado. Para ello aplican un sistema de contador instantáneo que muestra el equivalente de energía sustraída y lo coteja con el valor de aquellos bienes materiales que reclaman los humanos. Se muestran por ventanas.

Como compensación por la energía robada, y para el futuro, los fotones les harán un regalo a los humanos, y este es que sembrarán en esta casa ejemplos del buen hacer energético con mensajes inspirados en la técnica de publicidad terrícola. Los fotones dejarán un rastro de luz como una línea por la pared, o dejarán ver su silueta por unos instantes en el encuadre donde trabajan, y en aquellos escenarios en los que los humanos cometen errores energéticos. Así al menos estos gigantes aprenden algo. Pero eso no es todo, además les cerrarán los grifos que estos casi siempre dejan goteando.

FIN

 

 

Más información:

https://www.losfotones.com/
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